Por: Beatriz Vanegas Athías

Mi nombre es Azucena Martínez, creo que si uno no sabe leer, no sabe para dónde va (IV)

Esta es la última parte de la historia de Azucena Martínez de Jerez a quien he cedido este espacio durante las más recientes semanas.

Este alcalde de Floridablanca afirma que yo estoy perjudicando a mi ciudad. El panfleto que recibí hace casi quince días porque eso es el documentoes un cobro coactivo en donde me dice con términos bastante fuertes que el municipio tiene la obligación de velar “por sus intereses” y me da a entender que soy una evasora de impuestos y que le estoy haciendo daño al municipio. Ese muchacho es un patán su tío, Jorge Humberto Mantilla, era otra cosa—. Recién se posesionó Héctor Mantilla, hizo el anuncio de que se iba a reunir con todos los líderes de Floridablanca. Como representante legal de la Biblioteca fui con la vicepresidenta para que nos atendiera. Estuvimos desde las cuatro de la mañana, esperamos todo el día. Por la tarde nos avisó la que parecía ser su secretaria que ya el doctor no nos atendería porque se había enfermado con mareos, me dio unos fichos para regresar al día siguiente. Nos correspondió el número 70. Llegó el día siguiente y entonces dijo que no me iba a atender, ante lo que expresé que estaba respondiendo a su convocatoria y que si no hablábamos me iría para Vanguardia Liberal. En respuesta, el zoquete este me preguntó que acaso yo quién era. Le dije: “Soy Azucena Martínez de Jerez, representante y fundadora de la Biblioteca Ciudad Valencia”. Y con toda la soberbia, este muchacho me ha dicho: “Ah, usted es la mujer esa que tiene una biblioteca pública que es privada y que está evadiendo los impuestos”. Yo le respondí que su tío Jorge Humberto Mantilla hizo una buena labor en la biblioteca, él fue el que nos hizo la reforma, elaboró el proyecto, pero como él ya salía, entonces fue el alcalde que lo reemplazó —no recuerdo cómo se llama— quien lo ejecutó. “Entonces vaya y pregúnteles a ellos si los metieron a la cárcel por habernos conseguido $40 millones. Pregúntele a su papá a ver si es cierto. Usted está disgustado conmigo porque yo no voté por usted, ¿pero sabe por qué no voté por usted? Porque yo no soy bruta”. ¡Qué tal hubiera votado por él! Estaría más arrepentida.

Pero todo esto tiene su génesis, durante la época de campaña me mandó a unos muchachos para que me dijeran que votara por él. Yo les dije que no, que yo no estaba loca y que, por tanto, no iba a votar por él. A los jóvenes esta decisión mía les pareció muy grave. Yo les dije, tranquilos, la historia ha sido la misma siempre: todos los alcaldes no han hecho nada por la biblioteca, lo grave es que yo falte. Después de eso me mandó la carta de cobro coactivo.

La vicepresidenta de la biblioteca, que es mi amiga, sí votó por él y hasta lo trajo a la casa. Pero ella fue dos meses a la puerta del despacho a que la recibiera para que nos firmara el convenio que mandó el Ministerio y yo le dije eso no lo hice yo, esto lo hizo el Ministerio, pero él no quiso firmar. Me gustaría saber qué libros lee ese muchacho.

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Mi nombre es Azucena Martínez, creo que si uno no sabe leer, no sabe para dónde va (IV)

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