Por: Columnista invitado

Miedo a la verdad

Por: Alberto López de Mesa

Como colombiano, como libre pensador, como pacifista, me obligo en esta columna a recordarles a mis lectores la importancia histórica y política de la JEP. Es la instancia jurídica que consuma el componente de justicia, del sistema integral de verdad y reparación, que se encargará únicamente durante 15 años, de juzgar a exguerrilleros que hayan firmado un acuerdo con el gobierno, agentes de estado y particulares con participación directa e indirecta en el conflicto armado.

Bien lo dice su presidenta, la Doctora Patricia Linares: “Será un tribunal con vocación hacia la reconciliación, para juzgar delitos no ideologías, no va a ser un tribunal de odio ni de venganza , será el instrumento de justicia para la paz sostenible”.

Para cualquier percepción normal, parecería obvio que es magna la responsabilidad, no solo del tribunal especial, sino de toda la jurisprudencia colombiana, incluidas las facultades de derecho que a esta hora deberían estar demostrando probidad, en las aulas y ante la mirada internacional, que espera del país en proceso de paz una reacción honrosa, a la altura de lo que la historia presente y el futuro nos demanda.

Pero en realidad, lo que se está moviendo a la sazón de las campañas políticas y, peor aún, en el Congreso de la República, es vergonzoso, oposiciones a la JEP apoyadas en tergiversaciones y publicidad engañosa, que solo demuestran dos verdades tajantes: que desprestigiar a las FARC da votos y , sobre todo, que en la práctica de dicha jurisdicción se revelará la participación directa e indirecta de muchos de esos que con alevosía hoy se oponen a la JEP. Muchos de esos proselitistas advenedizos, gamonales politiqueros que infectan impunemente la instancia legislativa, van a formar parte de ese gran grupo distinguido como “Particulares que financiaron y/o participaron directamente en acciones violentas, que animaron por años el conflicto armado en Colombia.

En verdad es ramplona, la oposición trapera, con engañifas a la opinión pública sobre una jurisdicción especial y necesaria en todo proceso de paz.

El gobierno está en mora de empezar ya, una campaña masiva de pedagogía para la paz, es necesario que al pueblo le llegue ya una información clara y veraz de la tarea que va a cumplir la JEP. De no ser así, primará en la conciencia general la tergiversación oportunista que divulguen las campañas políticas.

Nunca más Colombia volverá a tener una oportunidad como esta.

Queridos lectores y lectoras, el momento histórico trasciende al presidente, a las Farc y al caterva de pillos que se oponen al proceso. Mi invitación, desde aquí, es a que contribuyamos a crear un ánimo de paz y reconciliación entre nuestros cercanos. La Paz también está en nuestras manos.

 

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