Por: Columnista invitado

Millonarios

La semana pasada, Millonarios estuvo en el ojo del huracán por dos motivos: las declaraciones de su presidente Felipe Gaitán sobre la posibilidad de devolver las estrellas conquistadas en 1987 y 1988, por supuestas irregularidades cometidas en esos torneos, generadas por la presencia del narcotráfico. Y su juego ante el Real Madrid, homenaje a Alfredo Di Stéfano, que terminó en un humillante 8-0.

Me quiero referir al primer tema, que causó reacciones en Colombia, casi todas en contra de lo dicho por Gaitán. Puede que tengan razón quienes han criticado al joven dirigente por imprudente, al no saber elegir el escenario ni el momento, porque se trataba de una feliz ocasión que ningún club colombiano y pocos en el mundo pueden tener: jugar en el Santiago Bernabéu, en homenaje a uno de los tres grandes de la historia, Di Estéfano. Eso no lo midió Gaitán. Pero me parece que si alguien denuncia un delito, no se lo puede descalificar ni por la manera como lo hace ni por el momento o el lugar, sino por el fondo del asunto.

¿Qué es lo recomendable, según mi criterio? Que Gaitán presente ante las autoridades las pruebas —si las tiene—, para que se inicien los procesos que conduzcan a comprobar la veracidad de sus apreciaciones. Si no hay pruebas y todo se debió a un infortunado desliz tiene que retractarse, disculparse con quienes se esforzaron por ganar esas estrellas, jugadores, técnicos y directivos de la época y, desde luego, renunciar a su cargo, porque pocos estarían tranquilos con un presidente ligero e imprudente.

Pero no es solamente el presidente de Millonarios quien está obligado a seguir adelante para confirmar o desvirtuar la especie. También las autoridades deben exigirle las pruebas a Gaitán para llegar hasta las últimas consecuencias.

Por ahora, la discusión ha transcurrido en los micrófonos de los medios y dentro de un show que sólo ha afectado las imágenes del club, y de otras instituciones que en la aciaga época del narcotráfico también ganaron títulos.

El deporte colombiano, gracias a sus atletas, ha alcanzado su más alta imagen en la historia. El fútbol también está en la cúspide, por lo logrado por la selección en las dos últimas fechas de la eliminatoria y por personajes como Falcao, hoy considerado uno de los mejores goleadores del mundo.

Por eso, este episodio de las declaraciones del presidente del club más galardonado en la historia del torneo colombiano no debemos archivarlo para bien de un trabajo que ha llevado a Colombia a un sitial de privilegio en el mundo deportivo y que ha costado muchos esfuerzos y sacrificios.

CIRO SOLANO HURTADO

 

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