Por: Antonio Casale

Millos y América

Ayer América y Millonarios no empataron. Perdieron los dos. Me enamoré del fútbol en tiempos de aquellos clásicos entre América y Millonarios en los que era al todo o nada. Era la década del ochenta. Los únicos miedosos éramos los hinchas. En la cancha los dos equipos, en Bogotá o en Cali, se mostraban los dientes siempre. Vivalda y Falcioni, los arqueros, eran las figuras gracias al poderío ofensivo que ofrecían Cabañas, Gareca, Willington y Battaglia en los rojos; y Funes, Iguarán, Barberón, Videla y la Gambeta Estrada en los azules.

En los noventa no había tanto talento, pero sus sucesores tenían el mismo espíritu. Álex Escobar, Ferreira, Maziri, Guama Cardona, Polilla Da Silva en los rojos y el Gato Pérez, el Muelas León, Iguarán en sus últimas y John Mario Ramirez en los azules hicieron respetar la historia de la década anterior.

No había forma de que un partido entre América y Millonarios saliera aburrido. Pero ayer el miedo a perder los hizo ver a los dos muy lejanos de lo que su historia exige.

Es que a la hora de un juego con tanta historia no importa que el talento de sus protagonistas sea inferior al de los anteriormente citados. Un partido de estos representaba la oportunidad para hinchas escarlatas y embajadores de reconciliarse con sus equipos.

Es cierto que el entorno de nuestros tiempos dramatiza las derrotas al punto de convertirlas en tragedia, pero Hernán Torres y Miguel Ángel Russo han demostrado en las tantas batallas que han dirigido con gran suceso que dejarse dominar por el miedo es la mejor manera de no enamorar a los hinchas.

Tomar la decisión de buscar la victoria, independientemente de que el libreto sea defensivo u ofensivo, es un punto inquebrantable en la historia de los dos equipos. Pero ayer los dos decidieron romper con él. La pelota iba de un lado a otro, a lo ancho, intrascendentemente. A todos les molestaba el balón.

Las necesidades de los dos son diferentes, es verdad, pero el miedo es el camino más seguro para no lograr los objetivos. En América el descenso seguirá siendo el fantasma y en Millonarios el título de campeón será más lejano mientras se conformen con clasificar y tratar de no perder, en vez de ganar este tipo de partidos.

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