Por: Hernán González Rodríguez

Minagricultura

El ministro de Agricultura, señor Juan Camilo Restrepo Salazar, le concedió recientemente una alarmante entrevista a la revista Semana.

En la primera de las preguntas le solicitó su opinión el entrevistador sobre el informe de "Colombia rural, razones para la esperanza", a lo cual respondió Restrepo impasible: "El informe coincide con lo que ha sido el interés del Gobierno de poner en el escenario de las grandes preocupaciones nacionales el tema rural y de tomar medidas para promover la condición de quienes viven en la ruralidad que son los más pobres de Colombia. Vemos muchos puntos de coincidencia. Primero, el informe recomienda que se haga un censo rural que hace 41 años no se hacía. Ese censo ya empezó: el Dane lo está preparando y proyectando para terminar al final de 2013. Segundo, el informe también recomienda que hay que gravar mejor la tierra, para que no se le mire como un activo de especulación o de engorde, sino como un activo productivo".


"En el plan de desarrollo, continúa Restrepo, se ordenó actualizar el Catastro Rural que está muy atrasado. El 70% de los predios estará cerca en su valor catastral a los valores comerciales, y eso arrastra de por sí una dinámica muy importante en el predial, porque está vinculado al valor catastral". En lo que sí no estoy de acuerdo es "en que el predial lo dejen de manejar los municipios y lo pase a manejar el Gobierno Nacional".


Noticias catastróficas casi todas ellas, comenzando por la idea de avaluar los predios rurales a precios cercanos al valor comercial.  No discuto la conveniencia de ajustar los precios de los predios rurales, pero con condiciones, es decir, gradualmente, sobre varios años, y sin trasladarle los prediales al ineficaz Gobierno Nacional. Predios existen alrededor de las grandes ciudades que sí soportan mayores avalúos, pero no son la gran mayoría.


No olvide apreciado ministro que en todos los países desarrollados la producción agropecuaria es una actividad subsidiada, protegida, tanto para los que la ejercen en gran escala como para los pequeños. No pierda de vista que la lista de enemigos de ella se inicia por los cambios climáticos extremos y remata con las competencias desleales con monedas devaluadas y barreras no arancelarias.


Los enemigos de la producción agropecuaria propios, exclusivos de Colombia, tampoco se pueden soslayar. Comencemos por los alzados en armas, con sus extorsiones, secuestros, reclutamiento de campesinos, bien por la fuerza, bien por falta de empleo en el campo. Contrabando y subfacturación con el dinero del narcotráfico. Carencia de organizaciones comerciales, vías y puertos adecuados para exportar. Tasa de cambio antiproducción nacional. Mano de obra en dólares poco competitiva. TLC mal negociados para algunos sectores, por ejemplo, Canadá puede exportarnos carne de res y Colombia no puede hacer lo mismo.


La comprobada incapacidad del Gobierno para acometer y reparar las obras de infraestructura, para defendernos de las Farc, para aplicar leyes como las de Víctimas y Tierras... resultan ser hoy tanto o más graves que la corrupción, en concepto de autorizados analistas. Un Impuesto Predial imprudente y en manos del Gobierno Central puede contribuir a deteriorar el orden público todavía más de cuanto se ha deteriorado en el presente mandato.

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