Por: Uriel Ortiz Soto
Comunidad y desarrollo

¡Minagricultura convertido en fortín electoral!

Existen razones suficientes para decir que el campesino, especialmente el pequeño y mediano productor, ha perdido la confianza en el Estado, las burlas y los incumplimientos están a la orden del día, el mismo Ministerio, junto con los organismos adscritos, está atiborrado de una burocracia innecesaria, arrogante y altanera.

Esperamos que el nuevo presidente de los colombianos, próximo a elegirse –con la preferencia de la mayoría de la Colombia rural por el candidato Iván Duque, por ser quien tiene el mejor programa para sacar el agro delante–, haga una reingeniería total de lo que actualmente son las políticas agropecuarias.

El campesino de hoy ha perdido la confianza en el Estado, puesto que a través de toda su historia no ha recibido más que incumplimientos y siempre lo dejan colgado de la brocha con las promesas hechas en tiempos de campaña, un ejemplo muy claro de estos incumplimientos son los proyectos productivos; una vez aprobados, no hay presupuesto para desarrollarlos y por lo tanto no se pueden ejecutar, dejando frustradas a miles de familias campesinas.

¿A dónde va a parar nuestra Colombia rural, con ministros y dirigentes politiqueros a los que no les duele un carajo la situación en que viven nuestros pequeños y medianos campesinos, muchos de ellos muriendo de hambre, enfermedades y miseria por el abandono de Estado?  

Por eso al nuevo presidente de los colombianos le va a tocar hacer una reingeniería de mucho calado en el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural que, tal cual se encuentra funcionando con todas sus instituciones adscritas, no es más que la peor vergüenza para nuestro país.

El Ministerio de Agricultura, con sus organismos adscritos, goza de un presupuesto suficiente para desarrollar planes y programas de desarrollo para el agro en general, lamentablemente, buena parte de estos recursos van parar a los bolsillos de los delincuentes de cuellos blanco, incrustados en los mismos organismos y en fundaciones, asociaciones y cooperativas, que lo único que hacen es protagonismo, pero de resultados positivos muy poco.

Parece que no hemos querido entender que, en mayor parte, los males que padece nuestro país tienen su origen en la Colombia rural, puesto que siempre ha estado abandonada a su suerte: la gran cantidad de pequeños y medianos productores de cultivos ilícitos tiene su origen en el abandono del Gobierno, así mismo los raspachines y pequeños procesadores de coca.

Qué decir de los migrantes del agro hacia las áreas urbanas, que a lo único que llegan es a fortalecer los cinturones de miseria, cuando ante las graves penurias que empiezan a padecer se vinculan a bandas criminales del microtráfico u otras organizaciones ilícitas.

Es preocupante que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural esté convertido en los actuales momentos en todo un fortín político; la labor que venía adelantando Aurelio Iragorri, con programas innovadores como Colombia Siembra y Mi Campo Sabe Mejor, se está desdibujando en tal forma que de ellos no queda ni la sombra.  

Según informaciones de primera mano, el actual ministro se ha dedicado a nombrar recomendados políticos simplemente para que devenguen, puesto que deben aportar determinada cantidad de votos por el candidato del Partido de la U a la Presidencia de la República, según estimativos el número de desocupados devengando a costa de los contribuyentes sin hacer nada asciende a la friolera de 700 funcionarios.

Esto es apenas en el Ministerio o casa matriz del agro colombiano, sin contar con los institutos descentralizados y demás organismos del sector, Corpoica, Banco Agrario, entre otros, que según informaciones confidenciales tienen agenda política, mas no programas de desarrollo institucional para la Colombia rural.

Sobre los proyectos productivos donde aparece vinculado el sobrino de Iván Márquez, con la complicidad de varios funcionarios de dicho Ministerio, hicimos inicialmente una visita a la oficina de prensa, dimos las informaciones pertinentes, quedaron de llamarnos hace más de 20 días y hasta la fecha no hemos recibido respuesta alguna. 

Hemos querido averiguar de primera mano qué es lo que está pasando en la cartera del agro colombiano y la verdad es que no hay con quién hablar, todo es un profundo mutismo y a la prensa últimamente no la dejan ingresar para documentarse adecuadamente sobre lo que realmente sucede.

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