Por: Rafael Orduz

¿Minería sin educación?

EL DEBATE MINERO ESTÁ CALIENTE. Los portavoces criollos de la gran minería responden a las alusiones a la puerta giratoria, a la debilidad institucional y a los perjuicios ambientales y sociales.

 

Demanda por injuria y calumnia interpuesta por una exministra contra Manuel Rodríguez, cartas en defensa de la política pública como la reciente de un exminas, hasta la nueva catequesis gremial minera, que nos invita a superar los dos verdaderos problemas del país (“la pobreza y pensar en pequeño”), son la dosis más reciente.

Vendrá una ofensiva de mercadeo minero. El negocio es demasiado bueno, las exenciones tributarias muy atractivas y las instituciones demasiado débiles y pobres como para no gastarle unos pesos de caja menor al posicionamiento de una imagen amigable.

Es obvio que la producción de bienes y servicios guarda estrecha relación con la de metales y otros materiales asociados con la minería. Sin ella no habría aviones, edificios ni ascensores, ni servicios de internet ni celulares. Ya que Colombia cuenta con ventajas en la minería, debería aprovecharlas en contextos sostenibles.

Además de lo que ya la opinión conoce acerca de las bajas regalías y las prebendas tributarias, del clima de violencia en zonas mineras y del deterioro ambiental, es claro también que los modelos que incluyen la minería pueden ser exitosos en tanto la sociedad invierta en la educación y la capacidad de innovación de sus habitantes.

Hay notables historias de éxito, como las de California y Australia. Fiebre del oro, boom energético y desarrollo agrícola han sido característicos en la primera. Sin embargo, el éxito del conjunto está ligado a un sistema educativo de la más alta calidad, que la ha convertido en uno de los ejes de prosperidad basada en el conocimiento e innovación más importantes del mundo. Tres universidades suelen figurar entre las cinco mejores del mundo (Berkley, Stanford y Cal-Tech). Sectores de punta como las tecnologías de la información y el aeroespacial hacen de California una sociedad de alta calidad de vida. Por su parte, Australia está en el club de las economías avanzadas (5.000 profesionales por cada millón de habitantes dedicados a investigación y desarrollo).

Algún vocero de las grandes mineras habló de Chile y Botsuana como ejemplos de minería responsable. Chile, país cuyas exportaciones guardan amplia relación con recursos mineros y naturales, tomó hace rato la decisión de invertir en investigación y desarrollo, calidad en la educación e infraestructura. No en vano, para el Foro Económico Mundial, ocupa el puesto 30 entre 139 (Colombia es 68). Las patentes concedidas en Chile a residentes sextuplican las colombianas. En cuanto a Botsuana… mejor no hablar (el Foro le otorga el puesto 114 en salud y educación primaria; la esperanza de vida al nacer no pasa de 54 años).

La locomotora minera con la calidad actual de la educación y los pobres niveles de innovación no son socialmente sostenibles.

 

 

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