Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Minería y Plan de Desarrollo 2014-2018

Como representante ambiental ante el Consejo Nacional de Planeación considero que el punto de mayor importancia y expectativa en la formulación del nuevo Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018 es la minería. En el PND 2010-2014 ésta tuvo un trato especial y, aun cuando no creció como estaba previsto, sí ha sido y sigue siendo una actividad que genera gran controversia.

El escenario ha cambiado. En 2010 se consideraba la minería como un motor para el desarrollo económico y el bienestar social. Hoy esta visión está seriamente cuestionada. No sólo por comunidades locales, sino incluso por algunos alcaldes y gobernadores que han declarado que no quieren minería en sus territorios. Al día siguiente de ser reelegido, el presidente Santos anunció que exigirá a la minería actuar con responsabilidad social y ambiental. Quizás en respuesta a que la OCDE en su evaluación sobre Colombia reconoce que el país va muy bien en términos de crecimiento económico, pero cuestiona ese crecimiento por la falta de equidad y por su impacto ambiental, dada la insostenibilidad que ha caracterizado dicho crecimiento. Más de la mitad de las observaciones que se le hacen al país para su ingreso como miembro de la OCDE están referidas a la necesidad de mejorar la gestión ambiental no sólo por las entidades del sector ambiental, sino por muy diferentes actores y sectores. Informes de investigación realizados por la Contraloría General de la República dicen que los municipios donde se adelantan procesos importantes de extracción legal de recursos naturales no renovables presentan algunos de los indicadores más bajos en términos de calidad de vida. En la Mesa de Diálogo Permanente sobre Minería se presentó un estudio que dice que cerca del 80% del oro que se extrae en Colombia viene de procesos de extracción no regulados y en su mayoría de la minería mecanizada ilegal. De otra parte, se reportó como noticia positiva un crecimiento para el primer semestre de 2014 del PIB de 6,4%, siendo Colombia el país con la segunda mayor tasa de crecimiento en el mundo. Si bien en este período la construcción cumplió un papel importante, también lo hicieron los hidrocarburos y las exportaciones mineras. De otra parte, si revisamos cuáles son los municipios con mayor índice de violencia y confrontaciones armadas recientes, encontramos coincidencia con aquellos con mayor presencia de procesos extractivos ilegales. En el contexto de la construcción de la paz, esto también cuenta.

En síntesis, para el próximo PND la minería es un asunto candente. Tomar determinaciones no es fácil. Debe primar la evaluación juiciosa que de la capacidad institucional realice el Gobierno para definir cuándo, dónde y cómo se puede o no impulsar la minería. Los recursos naturales no renovables generan oportunidades para el crecimiento económico y el bienestar social, pero si no logramos que ésta se adelante generando un mínimo impacto social y ambiental, y si no garantizamos que los excedentes contribuyan de manera efectiva al desarrollo sostenible, es mejor postergar su extracción hasta alcanzar condiciones sociales e institucionales adecuadas.

 

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