Por: Columnista invitado

Mis dudas con Santos

Por: Alberto López de Mesa*

En asuntos de la política, reconozco que soy proclive a la anarquía, desconfío del poder gobernante y últimamente me decepciono de las dinámicas democráticas. Aun así, preocupado por la alevosía expresa en las manifestaciones de los que se oponen a el proceso y los acuerdos de paz firmados por el gobierno y las Farc, quisiera encontrar argumentos contundentes para defender la gestión del presidente Juan Manuel Santos.

En un breve repaso de sus dos periodos, rememoro su intento de reforma a la justicia que, si no se detiene, hubiera sido el mico del siglo. También surgieron suspicacias en sus propuestas de sistema de salud. O su vergonzante, pero ya olvidada, pésima gestión de la Cancillería y el pulso legal con Nicaragua, que al final resultó en la pérdida de buen pedazo de nuestro mar Caribe.

Eso y otras maromas políticas las olvidé. Me pareció loable y trascendental la decisión rotunda de sentar durante cuatro años a representantes del gobierno y de las Farc a construir con probidad y asertividad unos acuerdos para lograr la paz anhelada. Pero cuando sometió a plebiscito lo acordado, se reveló para el país una verdad ignorada: nunca se educó al pueblo para semejante hecho.

La campaña de emergencia fue insuficiente y una minoría radical, con experticia en la manipulación de la ignorancia, triunfó y malogró definitivamente el proceso. A pesar de esto, hubo un reconocimiento internacional de su empeño al premiarlo con el Nobel de las Paz.

Ahora la Corte Constitucional le dio una estocada letal a la aprobación rápida de los acuerdos. Esto, por supuesto, les da argumento a las disidencias de este esfuerzo. El paisaje no pinta bien y menos con el auge de bandas criminales (antes paramilitares) en el monte. Pareciera que la historia le está cobrando a Juan Manuel Santos las acciones non santas que cumplió junto a malas compañías, en las bregas por alcanzar el poder.

Yo voy por la paz y en eso voy por Santos. Mas parece que tiene rabo de paja: concilia, concede y ayuda a los que se le oponen a su proceso, como su exministro presidenciable. Y ahora, como si fuera poco, le protestan los maestros y los habitantes del Pacífico, con justas razones. Preocupa la situación del país, El pueblo cree que ahora que está finalizando su gobierno, el presidente está pensando: “Ya yo me gané el Nobel, ahí le dejo al que sigue esa galleta “.

*Alberto López de Mesa, arquitecto y habitante de calle

 

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