Miserias de la política

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La comunicación, una legítima e indispensable herramienta de administración, puede ser decisiva en circunstancias como las que vivimos. Los gobiernos no pueden renunciar a ella ni a sus responsabilidades para complacer a sus detractores, aunque su equivocada utilización o abuso puede conseguir un resultado contrario al esperado. Un asunto diferente se refiere a utilizar una crisis de salud como insumo para conseguir adeptos en un momento crítico, una actitud inherente a las miserias propias de la mala política.

Las vacunas siguen siendo noticia, pero nadie puede exhibir su inédita gestión como “trofeo”. Mientras sigan muriendo ciudadanos y economía y empleo continúen ralentizados, la llegada de 50.000 vacunas, una cifra esperanzadora pero en realidad media milésima del número que necesitamos si se requieren dos por colombiano, dos meses después de iniciado este proceso en otros países, sirvió para que se convirtiera en improvisada pasarela en que se han exhibido dudosas gestiones y elevados egos.

En un ambiente ya electoral, la pugnacidad política nos ha llevado, por ejemplo, a descalificar una eventual vacuna anticipada para el presidente y el equipo de gobierno que ya perdió a uno de sus miembros. Olvidamos que puede ser un asunto de seguridad para el país garantizar la supervivencia del equipo que lidera la lucha contra la pandemia, incluidos mandatarios locales, un proceso que debe ser exitoso para el bien de todos. ¿No hacen parte de la primera línea?

En beneficio de los gobernantes de todos los niveles, debemos decir que apostaron y ganaron la “rifa del tigre” sin comprar boleta. Ninguno de los programas con que obtuvieron el favor popular estimaba la gestión de vacunación anti-COVID-19, un indicador con el que finalmente pueden ser evaluados. Gobernar, sin embargo, se refiere a tomar las mejores decisiones y reducir la incertidumbre en un ambiente caracterizado por turbulencias, sorpresas y sobrecarga de intereses. ¿La opinión pública? Es conveniente tomar su pulso para consensuar decisiones, mas no para promover corrientes de opinión artificiales.

¿Tenemos cifras para mostrar? El mismo día que celebramos el inicio del proceso de vacunación Israel había aplicado 78 dosis por cada 100 habitantes; Emiratos Árabes, 52; Reino Unido 24, Chile 12.4, Brasil 2.6, Argentina, 1.3 y México .7. Conviene esperar un poco para una evaluación final que no debe realizarse al calor de la crisis. Entre tanto las circunstancias son complejas y conocíamos de la dura competencia mundial por las vacunas. Que solo 10 países controlen el 55% de las existencias disponibles y los criterios de priorización mundial obedezcan a razones diferentes a las que el conocimiento recomienda – mayores de 60 años y personas con comorbilidades- lo confirman. Sin embargo, como reza un adagio conocido, en las mismas circunstancias otros lo están logrando.

La multiplicada y cuestionada exhibición en medios por cuenta de la vacuna se produce en un momento en que, como si se tratara de un hecho al margen de la pandemia, han prendido motores las elecciones de 2022. Coaliciones de barones; clanes políticos -los mismos que la “nueva política” de entonces cuestionó hace 30 años- intentan ocupar los espacios cedidos por los partidos históricos, en un país en que ninguna fuerza política cuenta ya con votos suficientes para alcanzar mayorías. La gestión de la pandemia y del proceso de vacunación puede ser un elemento decisivo en esas elecciones.

Los colombianos debemos confiar y respaldar el plan de vacunación del gobierno nacional reconociendo que, hasta ahora, tenemos más plan que vacunas, las que deben ser “seguras y gratuitas” pero también oportunas. Desde ese punto de vista los gobiernos, incluidos los locales, hasta ahora se rajan.

En Colombia, a diferencia de lo ocurrido en Brasil - donde el gobierno no creía en la pandemia y menos en las vacunas, pero se han distribuido 12 millones de dosis- la iniciativa la ha tenido el gobierno nacional, pero ello no ha prohibido la gestión de los gobiernos locales que no tienen excusas. Sao Paulo, por ejemplo, ha tomado la iniciativa y espera vacunar al 100% de la población de una localidad en tiempo récord, contando para ello con vacunas suficientes en un momento crítico. ¿Cómo lo hizo? Conviene reflexionar. Desde la función de gobernar una actitud crítica puede ser indispensable pero insuficiente, una experiencia para nuestros alcaldes y gobernadores.

La pandemia ha afectado lo mejor de nosotros y la vida misma. Debemos afrontarla con las mejores herramientas que nos ofrece la ciencia sin menoscabar el sentido común que nos invita a permanecer y actuar unidos. Habrá un momento para evaluaciones y juicios, pero, con seguridad, no nos sacarán de ella la mala política, la envidia y pugnacidad ocasional y sus miserias.

@herejesyluis

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