Por: Marcos Peckel

Misil Político

Mas que la  caída de Raqqa o de Mosul  del yugo de ISIS que era sólo cuestión de tiempo o el fallido referendo kurdo,  la más trascendental noticia emanada del Medio Oriente en las últimas semanas, la de mayor calado y alcance es la renuncia del primer ministro libanés Saad Hariri, anunciada por televisión desde  Riad, capital del Reino Saudita.   En su  alocución, Hariri  acusó   a Irán de  buscar la destrucción del mundo árabe y a Hezbollah,  su milicia proxi shiita libanesa  de mantener un “Estado dentro del Estado” poniendo en peligro la unidad del Líbano, país que en los últimos años ha sido epicentro del conflicto regional entre Irán y Arabia Saudita.  Hezbollah  que  cumple órdenes directas de Teherán se  involucró  en la guerra en Siria  apoyando  a Bashar al Assad e  interviene  en Iraq y Yemen del lado de  milicias  shiitas pro-iraníes.    

La prematura renuncia de Hariri  con menos de  un año en su cargo rompe el  precario  equilibrio que se había logrado en Líbano tras más de dos años en que el país estuvo sin presidente y con gobiernos encargados hasta diciembre de 2016 cuando el cristiano Michel Aoun aliado de Hezbollah fue nombrado presidente y Hariri, musulmán sunita,  primer ministro.  En Líbano cuyas elites económicas y políticas  han logrado casi de milagro evitar la violencia apocalíptica que se ha ensañado con  su vecino sirio se abre  un periodo de gran incertidumbre política, agravada con la siempre presente  amenaza que Hezbollah cumpliendo órdenes de los Ayatolas de Teherán  lance una guerra contra Israel que haría ver la de 2006 como un videojuego. 

En abierta violación de dos resoluciones del Consejo de Seguridad, 1559 y 1701, que ordenan su completo desarme, Hezbollah mantiene un arsenal varias veces superior al del ejército libanés, el cual ya ha usado contra  sus propios ciudadanos  y que según aduce está orientado contra “el enemigo sionista”, pero cuya principal víctima será la nación libanesa. Hezbollah es como un “tumor cancerígeno” creciendo cada vez más y amenazando de muerte al cuerpo que lo soporta.   

Las razones de la renuncia de Hariri en este momento cercano a las elecciones legislativas del próximo Mayo  son motivo se amplía especulación sin embargo con el tablero en el piso,  el ajedrez regional  comenzará a moverse con intensidad en un país que desde hace décadas es un tinglado de intervenciones foráneas.  

Desde Riad  ven  con creciente ansiedad como Irán y sus proxis se “adueñan” cada vez más del Levante:  Iraq, Siria y Líbano,  además de Yemen. El  príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman, hijo del actual monarca está moviendo sus fichas  tanto para consolidar su poder al interior del Reino llevando a cabo una extensa purga palaciega,   como para encarar de frente la amenaza persa.   El Medio Oriente, siempre impredecible,  se adentra en aguas aún más  agitadas y peligrosas.         

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