Por: Tatiana Acevedo Guerrero

Misoprostol y desconfianza

LA COMISIÓN DE REGULACIÓN DE Salud decide, por estos días, sobre la posible inclusión del misoprostol en el POS, como fármaco para la práctica de abortos legales.

Como era de esperarse, la Procuraduría no tardó en sobresaltarse. En carta dirigida al ministro de la Protección Social sugirió que el medicamento no es legal y que su inclusión, pese a que se desconocen las cifras de abortos clandestinos, no obedece a una prioridad de salud pública.

La epístola, firmada por la procuradora delegada María Eugenia Carreño, expresa una preocupación principal: ¡el debate sobre la inclusión del medicamento ha hecho del conocimiento público su existencia y ello representa un gran riesgo para los “seres humanos por nacer”! Es decir, ahora que saben para qué sirve el misoprostol, las  colombianas van a correr todas a abortar.

Varias precisiones sobre el episodio.

En 2007 el Invima autorizó el uso del misoprostol para la práctica de abortos enmarcados en las causales despenalizadas por la sentencia C-355 de la Corte Constitucional. De ser incluido en el POS, sólo podría ser entregado por la EPS con autorización del ginecólogo y a pacientes que estén enmarcados en los tres casos excepcionales que señaló la ley: cuando la vida de la mujer está en riesgo, si se diagnostican malformaciones incompatibles con la vida y en  caso de  violación. Nadie está hablando entonces de regalarlo cual vitamina C. El oscurantismo de la procuradora Carreño infunde terror (y raya en el desacato).

Una vez más se evidencia, en las acciones del organismo público, la profunda desconfianza hacia las mujeres. Pero debe enterarse la funcionaria de que las colombianas ya conocíamos el misoprostol. Su aparición no es nueva en el país. Produce dolores agudos, vómito, calambres y cuando se toma sin supervisión médica es altamente riesgoso. La decisión no es fácil ni cómoda, como se sugiere irrespetuosamente.

Por lo demás, diga lo que diga la procuradora hay mujeres que hoy tratarán de conseguir el fármaco en droguerías y clínicas clandestinas (y las habrá mañana). Pero esa es otra columna.

 

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