Por: Mauricio Botero Caicedo

Mitos y realidades de la crisis alimentaria

MITO: EL MUNDO ATRAVIESA una crisis alimentaria.

Realidad: Más que una disminución generalizada de la oferta alimentaria, la llamada crisis alimentaria se refiere es al importante aumento en el precio de algunos alimentos, principalmente el maíz, el arroz, y el trigo; ‘cuellos de botella’ en la distribución; y desabastecimientos puntuales, aun en E.U. Las alzas de precios tienen razones estructurales, como la mayor demanda de proteína en India y China y la conversión del maíz a etanol; y coyunturales, como las inversiones de los grandes fondos en commodities, el descenso de los inventarios, la sequía en Australia, y el aumento en el precio de los insumos derivados del petróleo.

Otra cosa son las hambrunas que ocurren en países como Haití y Zimbawe. Las causas principales de estas hambrunas son los modelos agrícolas obsoletos, los funcionarios corruptos, y la falta de incentivos. En las sociedades capitalistas y democráticas no hay un solo caso de una hambruna generalizada. De acuerdo con el biólogo y genetista M.S. Swaminathan, el mapa de las hambrunas coincide con el de las ideologías falsas, donde las condiciones políticas y económicas acordadas a los agricultores no les permiten una justa retribución a sus esfuerzos, y en donde no existe respeto a la pequeña propiedad privada.

Una pregunta importante es si la actual alza es estructural o coyuntural. Para el Banco Mundial, los altos precios pueden continuar hasta el 2015. La respuesta más plausible es que China e India van a seguir presionando los precios al alza, pero simultáneamente los altos precios van a conducir a mayores extensiones de siembra y avances en productividad, que a la vez van a presionar los precios a la baja.

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Mito: El proteccionismo poco tiene que ver con la crisis alimentaria.

Realidad: El proteccionismo, especialmente aquel de los países desarrollados como Estados Unidos, los de la Unión Europea y Japón (que se niegan a desmantelar los subsidios y elevados niveles de protección), es el principal responsable de la crisis alimentaria.

A los países desarrollados poco les afecta los altos precios de la comida por dos razones: la primera es que los alimentos dentro de la canasta familiar pesan cada vez menos. A mediados del siglo pasado los alimentos eran el 45% de la canasta, cuando hoy en día son el 15%. El otro factor es que los países desarrollados, con sus políticas proteccionistas, tienen acostumbrados a los consumidores a altos precios.

 La ironía es que los más furibundos globófobos, aquellos que con vehemencia se oponen al libre comercio, son precisamente los mismos que se arrancan los cabellos y desgarran las vestiduras por la llamada crisis alimentaria.

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Mito: Los biocombustibles, al haber desplazado la producción de alimentos, son los culpables de la crisis alimentaria.

Realidad: Hay dos tipos de biocombustibles: aquellos que se producen con alimentos como el maíz y la soya; y aquellos que se producen a partir de gramíneas y de la palma tropical.

 En Estados Unidos el maíz para la producción de etanol ocupa el 4% de la tierra agrícola. Si bien es un hecho que el maíz ha desplazado a la soya, la frontera agrícola estadounidense es sustancialmente mayor, y a mediano plazo el desplazamiento del maíz va a tener menor impacto.

En Brasil, país que reemplaza el 50% de sus requerimientos de combustible con etanol, el área dedicada a la caña para destilar no llega al 1% de la tierra disponible. En Colombia, donde el 10% del combustible en las grandes ciudades se reemplaza con etanol, el área es menor del 0,5%. El adjudicarle la culpa de la crisis alimentaria al etanol a partir de la caña, no tiene asidero en la realidad.

 

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