Por: Alberto Carrasquilla

ModIndia

El 16 de mayo último se conocieron los resultados del proceso electoral más grande en la historia del mundo.

En síntesis, el pueblo Indio –cuyo censo electoral supera los 840 millones de ciudadanos-- le dió un revolcón al status quo imperante y una paliza al partido de gobierno y al delfín que lo comandaba. En efecto, la alianza liderada por el opositor partido Bharatiya Janata (BJP) superó a su contrincante, liderado por el oficialismo de Rahul Gandhi, en mas de 60 millones de votos, unos 11 puntos porcentuales, logrando 336 de las 545 curules que componen la cámara baja, 282 de las cuales fueron obtenidas por el BJP mismo, dándole una mayoría absoluta y librándolo de requerir alianzas para gobernar ese gran país.

Hay diversas interpretaciones acerca de las razones y las consecuencias de la paliza que sufrió el histórico partido del congreso (INC). Entre las razones que explican la muenda hay que subrayar la natural fatiga del electorado con cualquier mandatario que lleve 10 años, independientemente de si las cosas van bien o van mal. Segundo, desde luego que esta fatiga se exponencia si la gente siente que la situación está empeorando, como es el caso en India desde mas o menos 2007. Tercero, hay una indiscutible insatisfacción con la la lentitud a la cual mejora la calidad de vida en el día a día; de hecho en una encuesta reciente el 55%  opina que su situación no está mejorando. Cuarto, la población en grado creciente está hastiada de la ineptitud y la corrupción que ha manchado al gobierno. El punto de fondo es que el crecimiento económico bajó marcadamente del ritmo arrollador del período  2003-2010, cuando promedió 8,3% anual, a ritmos de 3,5% en 2012-2013, al mismo tiempo que el gobierno fue incapaz de ofrecer una visión creíble de lo que podría ser la solución.

Acerca de las implicaciones lo más importante es que, por primera vez desde la independencia, hay un claro triunfo conservador, aunado a un incuestionable mandato favorable a la iniciativa privada. Los mercados recibieron con alborozo el triunfo del BJP y del nuevo Primer Ministro, Narendra Modi, y hay una enorme expectativa y mucho optimismo acerca de las reformas que se propondrá implementar.

Desde luego, no se puede negar que el nuevo gobierno podría dar sorpresas desagradables asociadas al carácter religioso que lo ampara y a precedentes de fanatismo en 2002, hechos que no son favorables a Modi, entonces ministro en jefe de Gujarat, donde ocurrieron los hechos. No solo en las comunidades musulmanas en India, sino también en Pakistan y otros países, existe un nerviosismo que requiere atención. También hay incertidumbres acerca de la política que Modi habrá de construir en el caso de los Estados Unidos, país que le revocó la visa en 2005 y que tiene que ser parte de cualquier proyecto tendiente a recuperar el crecimiento.

Para Colombia, y para el mundo en general, los resultados electorales en la India son una excelente noticia. En primer lugar porque otorgan una clara mayoría a un partido que, por ende, tiene todas las de ganar. Segundo, por el carácter conservador, favorable a la iniciativa privada y al progreso que tiene el partido que ganó. Tercero, por la elevadísima probabilidad de que, arrancando de estos resultados, se emprenda una agenda agresiva de reformas económicas, quizás hasta de de la magnitud y profundidad que tuvieron aquellas de hace un cuarto de siglo, con enormes efectos positivos no solo para ese gran país, sino a nivel internacional. 

@CarrasqAl

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