Por: Hernán Peláez Restrepo

Molestias

Han causado molestias tres hechos en los últimos días en nuestro fútbol: el Club del Valle de la segunda división ecuatoriana insiste en que Carlos Hidalgo permanece allá hasta 2011.

El jugador de mutuo acuerdo termina su vinculación con Medellín, donde se encontraba a préstamo. Tanto la Federación como la Dimayor permitieron la inscripción del jugador por parte del Pasto, donde alcanzó a jugar cuatro partidos del torneo actual. La Dimayor, sin conocerse el porqué, devolvió la transferencia a Ecuador, impidiendo de esta forma que Hidalgo continuara trabajando con el Pasto. ¿Quién cometió la irregularidad del cambio de su contrato con el club Deportivo del Valle?, ¿por qué si terminaba su vínculo con los ecuatorianos en 2009, ahora aparece un contrato diferente hasta 2011?, ¿quién lo alteró? A todas estas, el jugador sigue sin actuar...

Otro hecho triste es el de Alianza Petrolera. Algunos jugadores no reciben desde hace cinco meses ningún pago, otros no están tan mal, sólo les deben tres. Además, no cancela seguridad social y se sigue esperando ayuda de Gobernación, Alcaldía y hasta de Ecopetrol. Esta última sólo ayudaría cuando las cuentas y los socios estén claros.

A Millonarios se le olvida, quién sabe por qué, el pago de la seguridad social en los últimos siete meses. Las taquillas que han sido buenas, comenzando por la de Nacional, no alcanzaron para cancelar esa deuda. Los únicos perjudicados, y espero no ocurra nada grave, son los jugadores.

Molestias, más de fútbol en el sentido estricto de la palabra, ha causado la eliminación del Cali de la Copa Suramericana. Con muchos jugadores, arcas saneadas, buena imagen como institución, el equipo no despega y está marchitando las ilusiones. Se requiere mano dura y orden en la casa.

Finalmente, declaraciones de Ramón Cabrero levantaron ampolla, especialmente en el núcleo de técnicos antioqueños. Es probable que no tenga la verdad, aunque es justo reconocer que el nivel nuestro es bajo y lo demuestran las campañas de selecciones y equipos calificados a copas internacionales. En lugar de despotricar de sus señalamientos, debiéramos admitir la necesidad de actualizar a los estrategas, capacitarlos, traer gente que pueda enseñar, como fueron en su momento De León, Cubilla, Mujica, los yugoslavos como Toza y Popovic y ni hablar de Zubeldía y Bilardo. Es necesario refrescar el ambiente, sin ignorar que afortunadamente continúan surgiendo jugadores, quienes triunfan en equipos del exterior para certificar que material humano sí hay.

Por eso me alegra ver cómo dos ex jugadores, que hicieron el curso práctico de asistentes sean buen noticia y protagonistas. Tanto Leonel Álvarez como Guillermo Berrío representan sangre nueva en la dirección.

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