Por: Antonio Casale

Momento mágico

Superjames paró la pelota con el pecho, a su cacería venían seis lobos de presa dispuestos a quitarle el balón, pero antes de que llegaran por su víctima, antes de que el balón cayera al piso, es más, antes de recibirlo, ya Superjames sabía lo que iba a hacer. La empalmó con el pincel izquierdo y la puso en un lugar imposible para Muslera.

Fueron apenas instantes, milésimas de segundo en las que el diez de Colombia resolvió lo que sus seis rivales no pudieron. Un pequeño momento que quedará congelado en el tiempo como el más importante de la historia del fútbol colombiano, al menos hasta el viernes que viene, cuando el equipo de todos vuelva a jugar, porque parecen no existir los límites para esta Colombia.

Superjames desbarató el libreto del técnico uruguayo. Los celestes tenían preparado un dispositivo ultradefensivo, desesperar a Colombia, dejar que pasaran los minutos y después aprovechar los espacios. Inteligentes ellos, conocían la música, pero no la letra.

Porque la estrategia del rival no sirve de mucho cuando al frente hay un jugador de otro nivel, como lo es James Rodríguez. Ha jugado cuatro partidos en su primer Mundial y ha marcado cinco goles. Es el goleador del certamen. Fue escogido por la Fifa como el más importante de la primera fase. De su cabeza han salido todas las ideas para que se hayan pulverizado todos los récords de la historia nacional en las Copas del Mundo.

Superjames es el vocalista de una banda que cada vez está más afinada. Ese momento mágico del primer gol contra Uruguay es la consecuencia de un equipo que piensa en colectivo, trabaja como tal, pero sabe que cuenta con él, el hombre capaz de hacer magia en la cancha. La magia que hoy extrañan los brasileños, la que tuvieron toda la vida, a la que le temen para este viernes. Sigamos soñando.

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