Mompox y el CNPC

En la discusión acerca del Plan Especial de Manejo y Protección del centro histórico de Mompox (PEMP) caben algunas precisiones. Los términos de referencia para la contratación de este Plan están pensados más para la producción de documentos gráficos y escritos que para el logro de un conocimiento del lugar en su conjunto y la obtención de un diagnóstico que permita entender y afrontar las problemáticas patrimoniales del centro histórico y su entorno.

Se perdió la oportunidad de una clara y consistente comparación entre los estudios del año 94, adelantados para la declaratoria como Patrimonio de la Humanidad, y los recientes. Pero también, de articular este proyecto al Plan Básico de Ordenamiento Territorial.

El marco contractual exige estudios socioeconómicos y financieros que sobrepasan la capacidad de un plan especial de patrimonio cultural y sí son propios de un Plan de Ordenamiento Territorial. En el trabajo de Mompox observamos un superficial estudio en este sentido, con escasa o ninguna utilidad práctica. Las exigencias que se le hacen a este proyecto, referidas a la definición de políticas de vivienda y turismo, desbordan, igualmente, las posibilidades de un plan especial, las del consultor y los recursos asignados a este proyecto, e invaden funciones propias de otros ministerios.

Los requerimientos relacionados con los estudios urbanísticos, ambientales y patrimoniales del área declarada Patrimonio de la Humanidad son necesarios, pero el exagerado detalle y fragmentación demandados no permite llegar a conclusiones y proposiciones claras y contundentes. El PEMP de Mompox se limita a la elaboración de innumerables planos. Un texto insustancial, extenso y de muy difícil lectura acompaña esta planimetría, lo que conduce a un diagnóstico pobre de las condiciones urbanísticas y patrimoniales del lugar.

En correspondencia con lo anterior, se consigue una formulación poco menos que desconcertante. Ésta se reduce a una serie de proyectos, que en la práctica son apenas un catálogo de buenas intenciones. El denominado plan turístico constituye una guía para la elaboración de un plan. La definición de un cuadro de valoración del patrimonio cultural, orientación generalizante que entrega al consultor el Ministerio de Cultura, amerita ser revisado por expertos en la materia que conozcan los nuevos discursos del patrimonio cultural en América Latina.

Es este, pues, el Plan que defiende el presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (El Espectador, cartas de los lectores, 08/12/09), quien como miembro del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural debería conocer que, en el ordenamiento jurídico colombiano, el patrimonio cultural está por encima del negocio de sus afiliados. No se trata, señor presidente de la SCA, de enfrentar a un consultor que por demás consideramos dedicado. Se trata de debatir las políticas públicas para los centros históricos colombianos. Superior labor forjarían la SCA y los organismos internacionales supuestamente vinculados al Plan de Mompox, presentando evaluaciones sólidas y serias que permitan optimizar este proyecto.

 María Eugenia Martínez D. Bogotá.

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