Por: Iván Mejía Álvarez

¿Mou o Pep?

Durante muchos años se sufrió la dicotomía Carlos Bilardo y César Menotti como estandartes de formas opuestas de entender el juego del fútbol.

Bilardo y sus marcas personales, apego al libreto táctico con prelación a tareas destructivas, partiendo de premisas en las que el todo vale daba vía libre a métodos no tradicionales. Menotti, un enamorado de la cultura del buen trato a la pelota, del juego lírico en la que era más importante pulir una jugada que capitalizar en la red. En Argentina, sobre todo, se vivió esta dicotomía hasta el final, con fieles centuriones en ambos bandos que interpretaban los pensamientos de sus líderes ideológicos e incluso se atrevían a ir más allá. Finalmente, alguien entendió que el fútbol no era ni de bilardistas ni de menotistas y que en el amplio mundo del balón había espacio para las dos culturas, para las dos formas de ver el juego, que los dos llegaban finalmente al mismo punto: el fútbol sin victorias no sirve.

Hace unos años viene dándose otra particular guerra de conceptos. Los mouriñistas contra los guardiolistas. Y entonces, atacar al lusitano tres veces campeón de la Champions, triunfador en Portugal, Italia, Inglaterra y España, y defenestrar a Guardiola, vencedor con el Barcelona en 16 torneos y con el Bayern en otros cuatro, hace parte del “saber”.

Esas son chiquilinadas, necedades, tonterías propias de quienes creen que el fútbol es simplemente odiar a alguien, estar contra alguien, cosas de quienes no pudieron superar los colores de una camiseta y miran el fútbol desde la barrera partidista. El auténtico trasfondo es el juego y en el concepto del juego lo que hay son posiciones diametralmente opuestas. Mourinho es un defensor del fútbol de los espacios, de la búsqueda del resultado mediante parámetros que incluyen transiciones veloces, defensas cerradas, utilización de los bloques de presión altos y cortos, y medios, que significan la recuperación de la pelota y las descargas. Guardiola, por el contrario, significa el fútbol de posesión y posición, el pressing alto para recuperar de inmediato la pelota, líneas compactas y equipos muy cortos en los que se sabe cómo se defiende a partir de que se conocen los secretos de cómo se defiende.

La victoria le interesa tanto a Mou como a Pep. El fútbol es tan generoso que las dos formas de pararse en el campo e interpretar la partitura son igualmente valederas siempre y cuando dispongas del material adecuado. Espabilense, evolucionen, tan bueno es Pep como Mou, tan bueno era Bilardo como Menotti. El fútbol no es de los técnicos, es de los jugadores.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez