Por: Columnista invitado

Muchas preguntas

No, no sólo era el discurso de los hinchas que soñaban con un debut triunfal frente a Venezuela y que hasta este primer partido estaban, en su mayoría, hablando de pelear el título.

Tampoco se trataba de la ilusión de medios patrioteros ni de anunciantes a los que los triunfos de la selección les engordan los bolsillos. Tanto Pékerman como los jugadores hablaron en la antesala de esta Copa de mantener el prestigio obtenido en Brasil y de pelear el campeonato. Por eso es inevitable preguntarse: ¿por qué ese debut?
 
No se trata sólo de la derrota, que de por sí duele, pues ahora hay que jugarse la vida con Brasil para llegar con opciones frente a Perú. Se trata del juego: ¿qué le pasó a la Colombia que nos enamoró en la eliminatoria y el Mundial? ¿Qué pasó en este 2015 con el equipo ordenado y lleno de talento y enjundia que nos cautivó en 2012, 2013 y 2014?
 
Los jugadores no son los mismos, y no hablo sólo de la renovación: ya no están Yepes o Perea, no vinieron Aguilar y Guarín, pero, además, Falcao, Zúñiga, Armero, Zapata y Valencia no son lo que fueron.
 
Detesto decirlo, pues he admirado su fútbol desde que jugaba en Nacional, pero frente a Venezuela vi la versión más triste de Zúñiga. Las lesiones y la falta de ritmo le han pasado factura. Yo, falcaísta como el que más, sentado en la tribuna del Teniente de Rancagua pude ver, a pocos metros, lo que tantos le criticaron al Tigre en Inglaterra: no es el mismo que vi en la eliminatoria, está ansioso. Como tampoco es el mismo Zapata, antes eterno suplente de Yepes cuando era titular en el Milan y hoy su reemplazo en la zaga, aunque pocos partidos ha tenido desde enero. Ni es el mismo Armero, recién contratado por Flamengo, ni el mismo Valencia, antes 5 temible y ahora, tras varias lesiones, reinventado como volante por izquierda sin salida ni presión.
 
¿Por qué, si el discurso es que se venía a pelear el título, en el primer partido pareció que el equipo fue planteado para reivindicar a los que no han tenido un buen año? ¿Por qué el primer tiempo pareció que el reputado equipo menospreció a un rival que siempre ha sido complicado? ¿Por qué queda la sensación de que Pékerman respetó a un camerino que no tuvo cómo responderle?
 
Frente a Brasil, un equipo al que sólo le hemos ganado una vez en la historia, se esperan las respuestas.
 
Alejandro Pino, Blu Radio

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

La basura

El pulmón del planeta se está quemando

Remar para el mismo lado

El hambre no importa

Dosis de aprovisionamiento