Mujeres en la economía

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¡Qué semana para mi prima! La pequeña con la que suelo hablar de economía.

Ella me recuerda cuando tenía diez años y quería ser científico. Al igual que millones de niños, tuve el privilegio de poder despertar con un ídolo, una figura que podía ver en mi corcho todas las mañanas para recordar quién quería ser. Para mí ese ídolo era Rodolfo Llinás.

Hace apenas una década, cuando tenía la edad de ella, era difícil para una niña encontrar una economista en quien poder inspirarse; en los mejores empleos de la profesión sólo había hombres, las entidades más prestigiosas nunca tuvieron entre sus líderes a una mujer. Cada año escuchaban el anuncio del Premio Nobel de Economía; 78 veces escucharon un nombre de varón, sólo una vez el de una mujer.

Ahora es muy diferente, esta semana la profesora de Harvard Gita Gopinath fue designada como economista jefe en el Fondo Monetario Internacional. Esto apenas seis meses después de que el Banco Mundial eligiera a la griega Pinelopi Koujianou para un cargo equivalente. Desde que hablo de economía con mi prima, no ha habido un día más feliz para ella y para la profesión.

Hoy, el análisis económico mundial lo lideran mujeres; el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, La OCDE (liderada por Laurence Boone) y la American Economic Association (liderada por Janet Yellen) tienen en sus cabeceras un cerebro femenino. Podemos decir con tranquilidad que se rompe un techo de cristal para las mujeres, un paso gigante para solucionar los problemas de género en la profesión.

Problemas, porque según estudios compilados por la revista The Economist las mujeres en la economía tienen menos probabilidades de ser promovidas en las universidades, les exigen estándares más altos para publicar artículos, las interrumpen más en debates o seminarios y les dan menos crédito cuando escriben artículos en conjunto con hombres.

–Martín, ¿y esas mujeres cómo llegaron ahí? –me preguntó mi prima.

–Mira, Isabel, Janet Yellen no sólo es hoy presidenta de la American Economic Association, en 2009 fue presidenta de la Reserva Federal de EE.UU.

–¿Ese puesto es importante? –me miró confundida.

–Mira, prima, ese cargo es determinante en la estabilidad económica mundial, una mala decisión puede llevar al mundo entero a una recesión.

–¿Y cómo lo hizo? ¿Tuvo muchas oportunidades? –me preguntó.

–No las tuvo, las creó. Fue la única de su clase en obtener un doctorado, siempre estuvo rodeada de hombres y con pocas referencias y expectativas de lo lejos que podía llegar, superó barreras de la profesión que en esa época ni se sabía que existían.

–Debe ser una gran mujer –me dijo.

–Una gran mujer y una gran economista.

Las noticias de esta semana la sorprendieron mucho. Ahora no le es difícil creerme que falta poco para una ministra de Hacienda en Colombia. Por lo menos mi prima y muchas otras tienen más figuras líderes en las que se pueden inspirar.

Ahora ella dice que cuando crezca quiere ser como Janet Yellen y Gita Gopinath. Yo también.

#EconomíaParaMiPrima

@tinojaramillo

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