Por: Yolanda Ruiz

Mujeres sí hay

Señoras magistradas del Tribunal de Justicia Especial para la Paz, tienen ustedes un reto enorme en sus manos y esperamos por el bien del país que lo lleven a cabo con grandeza, precisamente cuando la confianza en las instituciones se nos desmorona sin esperanza. Me dirijo a ustedes como mujeres y no a todos los magistrados —aunque la tarea es compartida— porque nunca antes había tenido un alto tribunal en Colombia una mayoría femenina. Es otra barrera que cae en esta historia de la batalla constante por lograr algo que se nos debe por derecho: la equidad.

Señoras magistradas, celebro su elección aunque no las conozco y poco puedo decir por ahora de sus trayectorias, sus actuaciones o convicciones. Confío en que su elección se haya dado por sus méritos profesionales, por su idoneidad y porque tienen el perfil para el cargo. Dando eso por descontado creo que cada paso que se da en el camino hacia la equidad de género hay que celebrarlo. Así como debemos seguir denunciando cada caso de violencia y discriminación, nos ponemos de pie ante cada mujer que llega a donde otras no habían llegado y ante aquellas que nos demuestran que #MujeresSíHay, como lo señaló la campaña que recordó a la comisión que las escogió una verdad tajante: talento femenino es lo que sobra; mujeres capaces abundan en todos los escenarios.

Señoras magistradas, ya comienzan a escucharse críticas y suspicacias frente a la elección de los miembros de ese tribunal y les recuerdo que el camino está plagado de obstáculos y que tendrán que cumplir su labor en medio de una polarización absurda que algún día tendremos que superar si queremos de verdad reconciliarnos. A la hora de las evaluaciones sobre su trabajo se hablará del primer tribunal de mayoría femenina y el foco estará sobre ustedes más que sobre ellos porque a las mujeres siempre se nos exige más y se nos reconoce menos. Ustedes, como nos toca a todas, tendrán que ser más, ir más allá, lograr más.

Señoras magistradas, me decía alguien que una mayoría femenina no garantiza nada y eso es cierto. Muchas mujeres que han llegado a cargos de poder nos han decepcionado y han terminado abusando de ellos o delinquiendo. Pero también se sabe que las mujeres son menos propensas a la corrupción, pueden ser más responsables y tienden siempre a dar mucho más en sus trabajos, se comprometen a fondo y logran resultados mayores si se lo proponen. Lo importante es ir ganando espacio para acabar con una discriminación milenaria y responder con altura ante cada oportunidad. Si ustedes cumplen bien su tarea y actúan con transparencia, seguiremos avanzando en la lucha por la equidad. Por eso celebro su designación y les pido empeñarse en la labor no solo porque se necesita una justicia transparente en este momento para avanzar en el país, sino porque ese tribunal de mayoría femenina es también un compromiso con tantas mujeres que han dejado la piel y la vida en la batalla por la igualdad.

Señoras magistradas, vivimos un momento especial con su designación y en otras realidades de la vida pública: hoy tenemos en la campaña el mayor número de mujeres en la historia aspirando a la Presidencia. Están en todo el espectro ideológico y cada quien elegirá la suya o a ninguna, pero hoy ellas están ahí, como protagonistas de primer nivel en el escenario y ya los electores manifiestan igualdad en su posibilidad de voto tanto por hombres como por mujeres. Cada paso es importante. Ustedes hacen historia al ser elegidas en ese tribunal de mayoría femenina, ojalá hagan historia cumpliendo con su labor y rescatando el valor de la palabra justicia hoy enlodada en el peor escándalo de corrupción.

 

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