“Muy joven para ser tan bandido”: Uribe a profesor colombiano en Holanda

Por E. Alexander Villamil

Twitter ha sido para el expresidente Uribe el aparato discursivo por el que ha demostrado algo que antes era impensable en la política colombiana: mandar sin ocupar el poder. Eso lo convierte en algo más que un político, es un mito popular. Su cuenta de Twitter es hoy el archivo de 65.000 microrrelatos por los que se funda el contrato social en Colombia: lo que diga Uribe.

Eso significa, en el reverso de esta historia, que quienes somos bloqueados de su cuenta sufrimos un tipo de excomunión con ese lado del país que hace todo un movimiento de reflexividad social en torno a ideales represivos y autoritarios de democracia. Sin embargo, en mi caso hubo algo particular: no solo me bloquea de su cuenta, sino que me deja un intimidante mensaje: “Usted es muy joven para ser tan bandido”. Yo no lo creía.

El mensaje lo recibí el lunes en la mañana, luego de que María Antonia García de las Casas, columnista de The New York Times, replicara mi convocatoria a una caminata por la paz en la ciudad de La Haya, este 7 de Agosto. Sucedió justo en el momento en el que el presidente Juan Manuel Santos inauguraba un programa que busca frenar las amenazas y asesinatos de líderes sociales. Ocurre el mismo día que se firma el Estatuto para la Oposición. El mismo día en que el actual presidente electo, Iván Duque, hace esta desafortunada declaración: “En mi gobierno no reconozco contendores... ni la movilización popular por inercia”. Fue un día desalentador.

Pero, afortunadamente, me acompaña una bella versión de El Otoño del Patriarca; novela que escribió García Márquez, en 1975, y con la cual puse en perspectiva lo ocurrido. En el mundo imaginado de Macondo, la palabra favorita del anciano dictador era: bandido. Todo aquel que osara recordarle el dolor de su soledad, lo insultaba para luego eliminarlo. Así eran en los otoños, ciclos de odio y mentiras. Pero también era la pérdida de sus hojas amarillas, una señal imparable de su agonía. Es entonces así como luego nacerán entre sus hojas las legendarias mariposas que con su fragilidad y belleza anuncian el inicio del tiempo del amor, donde florece la verdad.

Es por esta razón que convoco la movilización social en La Haya. Romper con el provincialismo es una tarea de la educación colombiana, a la que me dediqué mientras fui profesor en Colombia. Enseñé a cientos de niños y jóvenes a descubrir que la ciudadanía que se piensa global, se expresa en paz. El provincialismo cercena el campo de expresión de las ciudadanías y las confina a la represión. No me siento menos colombiano por residir en Europa. Al contrario, veo que las ciudadanías en la diáspora permiten una percepción más nítida de todo aquello que me hace ser colombiano. Por cada bala y cada insulto que brota del poder, miles de mariposas amarillas nos recuerdan que la horrible noche está por terminar.

@teoloax

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