Por: Antonio Casale

Nacional y Millonarios

Millonarios no contrata jugadores como Dayro Moreno porque corren el riesgo de lesionarse. Nacional lo hace porque entiende que son ese tipo de jugadores los que ganan los partidos importantes. La política de los dos equipos quedó expuesta el sábado en la noche en el Atanasio Giradot. El resultado, obviamente, terminó favoreciendo a Nacional, gracias a la capacidad desequilibrante de Dayro.

Los jóvenes de Millonarios lo hicieron bien, pero eso sirve de poco. De hecho, fue el mejor partido del semestre para los de Russo. Convirtieron dos goles en calidad de visitantes y ante Nacional. Pudieron ser dos o tres más porque los de Bogotá ganaron la mitad del campo y estuvieron mano a mano con los tres defensas verdes permanentemente. Millos estuvo arriba en el marcador dos veces, pero no tuvo la jerarquía para sostener la ventaja porque no tiene jugadores para hacerlo. Hay, sí, unos pelaos, como Mosquera, que se van afianzando como hombres de exportación, lo que llena el paladar de los directivos.

Este Millonarios del segundo semestre ya jugó con casi todos los equipos grandes y no le ganó a ninguno. Perdió con Santa Fe dos veces, también lo hizo con Nacional, Medellín y Júnior. Empató con América y le falta jugar con el Cali.

En Nacional, a pesar de la victoria, hay motivos de preocupación. El plan del buen técnico Juan Manuel Lillo todavía no se ve en la cancha, a pesar de que ya han pasado casi tres meses desde su llegada. Los tres pilares de su estilo brillan por su ausencia. No hay largas secuencias de pases, tampoco avances en bloque, ni presión alta. Es cierto que la salida de Bocanegra y la ausencia de un jugador de su corte para reemplazarlo en el banco cambiaron el libreto verdolaga, otorgando opciones ofensivas a Millonarios, que pudo aprovechar el campo a lo ancho para hacer daño. Error de Lillo en la confección del banco de suplentes. El entrenador culpó a sus jugadores por el mal partido, pero no tuvo autocrítica en torno a la manera como planteó el partido y su pobre reacción para cambiar la historia desde la línea. Es evidente que su mensaje no está calando en sus dirigidos. Sigo pensando que es un acierto haber traído a Lillo a Nacional por su capacidad, su experiencia y la posibilidad que tiene de hacer historia en Colombia con la mejor nómina disponible en el país, pero tendrá que buscar las razones de la demora para que las piezas encajen dentro de sus objetivos.

Nacional jugó mal en lo colectivo, pero ganó gracias a la categoría de sus jugadores desequilibrantes. Rentería y Dayro Moreno se olvidaron del libreto táctico ante el segundo gol de Millonarios y en acciones individuales lograron la remontada. Hicieron bien, porque cuando las cosas no salen como se planean es cuando tienen que aparecer los jugadores que están por encima del promedio, y ellos lo hicieron.

De todas formas fue un lindo clásico. Los dos equipos se buscaron como exige su palmarés. De alguna manera y, a pesar de lo analizado, los jugadores de los dos equipos nos regalaron una linda noche de sábado de fútbol, como las de los viejos tiempos.

 

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