Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Nada más que la verdad

LA ÚLTIMA ESTAFA QUE AL PARECER se proponen ejecutar los Nule tiene como víctima a la justicia colombiana.

En efecto, esta semana por fin regresaron al país y han pretendido que creamos que comparecieron voluntariamente ante la Fiscalía a poner la cara, cuando apenas aceptaron ser responsables de peculado, cuando lo son de casi todos los delitos previstos en el Código Penal.

No hubo concesión alguna de estos desvergonzados al presentarse ante la justicia, sino una jugada más de un complejo ajedrez, que involucra venganzas y silencios calculados. Si todo les sale bien, todo podría terminar con que dentro de menos de tres años regresen a la calle, a disfrutar del dinero robado y, entonces, como ya ocurrió, estos bandidos rehabilitados seguramente tendrán abiertas las puertas de los grandes salones en Bogotá y Barranquilla, o hasta de pronto se convierten en comentaristas radiales o columnistas de la gran prensa.

Los Nule aprendieron qué poderoso caballero es don dinero y no ahorran esfuerzo alguno para descrestar y ofender. Así lo han hecho con su página blog (http://www.losnuleresponden.com/Nule/) en la que cínicamente ponderan su retorno al país después de poner fin al duro exilio de Miami y en el que han tenido el arrojo de anunciar que esperan “continuar colaborando con la Fiscalía y aportar pruebas contra quienes participaron de manera corrupta en procesos de contratación de obras públicas en la capital del país”. Y es aquí, donde nuestra justicia ha de estar alerta y no dejarse engañar por quienes son expertos asaltantes.

Por supuesto que lo que queremos todos es que no quede a salvo una sola cabeza en Bogotá, de las muchas que se beneficiaron o participaron de la gigantesca corruptela que generó este maldito grupo de los Nule. Sin excepción alguna, no debe quedar ningún delincuente protegido por el silencio de estos falsos empresarios, sea quien fuere, liberal, conservador, del Polo, exservidor público o actualmente en ejercicio de sus funciones. Que caigan todos, porque lo tienen merecido.

Pero si bien es cierto debe destaparse la olla podrida de la capital de la República, no puede caerse en la trampa de los Nule de limitar sus broncas solamente a denunciar a sus cómplices bogotanos, ejerciendo venganzas contra algunos o privilegiando a otros, como sibilinamente lo han dejado deslizar en su blog. Que canten todo lo que saben y lo que delinquieron en el concierto nacional, cuando eran aliados del anterior gobierno y sus flamantes funcionarios, para que haya verdadera justicia, la misma que seguimos esperando en casos tan sensibles como el de las ‘chuzadas’ del DAS.

Si lo que pretenden los Nule es olvidarse de las coimas que repartieron en el resto del país, a eso no le puede jalar la Fiscalía, que ahora tiene el reto de establecer si es cierto que le untaron las manos a varios ministros del anterior gobierno, con quiénes hicieron negocios o por qué razón retuvieron 22 mil millones de impuestos, sin que la DIAN de entonces hubiese movido efectivamente un dedo.

El país aún tiene confianza en la fiscal Viviane Morales y ella tiene que saber que se la está jugando también con este asunto, pues tendrá que averiguar hasta dónde llegaron los Nule en la “Casa de Nari”, con quiénes se reunieron, si con Uribe Vélez, para qué, cuántas veces y por qué razones.

Y una cosa más: que los medios no sigan llamando “empresarios” a quienes no son más que unos delincuentes avezados y expertos en anticipos.

Adenda. El director del DAS, Felipe Muñoz, intentó asustar a todos con el infame cuento de que las marchas estudiantiles contra la privatización de la educación estarían infiltradas de guerrilleros, para lo cual echó mano de unos videos antiguos de alias Alfonso Cano. La protesta estudiantil se desarrolló en paz en todo el país y el mentiroso director no ha pedido excusas. ¿Por qué el Gobierno insiste en sostener a este oscuro y peligroso individuo?

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