Por: Cartas de los lectores

Nada original

Tengo en mi pequeña biblioteca obras de Fernando Vallejo: La Virgen de los sicarios y Barba Jacob, el mensajero, ambos escritos con ortografía como debe ser, si deseamos conservar la pureza del idioma castellano.

Y voy a comprar Casablanca la bella (Alfaguara) a raíz de la publicidad que el autor, sin querer queriendo, busca con su propuesta de reformar la ortografía para la era digital.

Menciona el iconoclasta literato la propuesta de Gabo en Zacatecas, que se denominara Sacatecas, así también se cambiarían los apellidos y el mío será Camorro si se suprime la letra “ch” del alfabeto y como tengo un perrito al que se le dice cachorro. ¿Cómo le escribiré a mis nietos? Tenemos un “cacorro de bóxer” hijo de Tisón. (Así se llama el padre del “cacorrito”). ¡A mis nietos les escribo e-mails en la era digital!

Una cosa es ortografía fonética y otra es ortografía del idioma castellano... Aún conservo un libro donde estudie en bachillerato El Castellano en los clásicos en el cual se nos enseñó a mantener la pureza del idioma y lógicamente la ortografía castellana que no sea “españolismo”, porque España tiene varios otros idiomas como el catalán y el vasco con gramáticas propias, y América fue conquistada y abusada por los castellanos de los Reinos de Castilla y León, de donde es el apellido Chamorro. Con “che” y no con “ce”.

Y la propuesta de Fernando Vallejo no es original. Tengo un libro del escritor y diplomático ecuatoriano con su dedicatoria: “Este ACOSO TEXTUAL que comparte la idea de servicio a los seres humanos” (Acoso textual título de su libro editado por Seix Barral Biblioteca Breve, 1999) Acoso textual plantea la fragmentación del mundo cibernético; el aislamiento de las personas y la necesidad de creer que la palabra tiene valor vital.

Pienso que todo no debe ser tan facilista. Nuestro idioma castellano se caracteriza y diferencia de otros precisamente por las tildes, por la che, etcétera. Y no hay necesidad de dañarlo como lo hacen los jóvenes, quienes por pereza no leen y ni siquiera usan el corrector de ortografía que les ofrece la internet. Si se apoya este tipo de propuestas llegará el día que escritores como Fernando Vallejo pasen al olvido por la simple razón de la pereza juvenil de leer. Los idiomas no se están volviendo más ricos por el uso del slang o modismos de los jóvenes, todo lo contrario, propuestas como la que promueve Fernando Vallejo se asimilarían a una propuesta de algún profesor de baile que pediría suprimir pasos difíciles del baile del tango o del bambuco y en su reemplazo colocarles a esos bailes pasos de reguetón, que es lo que los jóvenes prefieren bailar hoy.

Héctor Chamorro. Bogotá.

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