Por: J. William Pearl

Navarro

Ha estado en política hace mucho tiempo, estuvo armado en la guerrilla del M-19, luego entró en un proceso de paz, fue ministro, constituyente en el año 1991, representante a la Cámara, alcalde de Pasto y gobernador de Nariño. Lo hizo muy bien en los cargos públicos.

Cuando fue guerrillero llegó lejos en la organización, es decir sabe de política desde hace tiempo. Pudo llegar a la Asamblea Nacional Constituyente en tiempos de Gaviria, y supo muy bien cómo moverse; no en vano fue uno de sus tres presidentes junto con Álvaro Gómez Hurtado y Horacio Serpa. Pasó por un Ministerio, es decir conoce el Estado por dentro. Fue elegido Representante a la Cámara, lo que le permite saber que hay detrás de la formación de las leyes. Al ser gobernador y alcalde, conoció de primera mano cómo opera la política local y regional. Su paso por la alcaldía de Bogotá tiene a mí entender un pedazo de historia que aun no conocemos. Duró muy poco, pero pasó por allí. Es ahora vocero nacional del movimiento político Progresistas, lo cual le permite viajar por toda Colombia con un discurso que no asusta a nadie. Recorriendo el país puede medir el pulso a la política nacional, y saber para donde se dirige.

La gran pregunta es: ¿De ser lanzarse y elegido como presidente, sabría como gobernar una nación? Puede ser un buen candidato, pero gobernar un país es mucho más difícil que ser guerrillero, él lo sabe porque ejerció cargos públicos.

Es natural que exista más gente pobre que rica, el fondo del asunto es: ¿de ser elegido, como gobernaría? Esa es la gran pregunta de todos, de ricos y menos favorecidos económicamente. La gente que más necesita al Estado sabe bien que no somos Venezuela, que él no es Hugo Chávez y que el dinero se agota después de un tiempo. Existe otro camino de salir como ganador y es que puede ser un moderado, no darlo todo, permitir que la riqueza surja libremente y no interponerse en el medio. Su trayectoria política, es decir su pasado en la guerrilla, asusta a muchos.

Una pregunta de fondo es ¿Tendrá la manos manchadas de sangre y los colombianos lo aceptarán? De tenerlas, no sabría si las personas votarían por un gobernante así, para dirigir los destinos de un país, su contra, es su propio pasado. Una cosa es elegirlo local o regionalmente, pero para un cargo a nivel nacional es a otro precio. Colombia no tiene la experiencia de ver que un movimiento de izquierda con pasado guerrillero se convierta en uno que gobierne. Es un proceso, de pronto estamos en él hace un tiempo, y no lo queremos ver.

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