Por: Luis Felipe Henao

Necesitamos agenda

En un país presidencialista como Colombia, la tradición ha sido que la coalición de gobierno presente la mayoría de proyectos que serán estudiados por el Congreso. Sin embargo, si se analiza lo presentado hasta el momento, los proyectos se centran en reabrir debates del pasado, en vez de orientarse a solucionar los problemas del día a día de los ciudadanos.  

Mientras los inconvenientes de la justicia, de la seguridad vial, de la alimentación, de la inmigración y de la salud no tienen compás de espera, la agenda política del partido de gobierno se centra en mirar con el espejo retrovisor situaciones que ya no tienen vuelta atrás. El país se merece que el Congreso tenga una agenda legislativa que solucione los problemas de los ciudadanos y no se enfoque en discusiones bizantinas y de odios personales.

Mientras para el Centro Democrático la solución de la justicia se centra en acabar la JEP, la jurisdicción ordinaria tiene muchos problemas a los que debe dársele una respuesta inmediata. Poco le importa a los cientos de miles de demandantes y denunciantes que deben esperar en promedio siete años por la decisión definitiva de su litigio que la JEP siga existiendo o no. Muy poco le importa también a los jueces y fiscales que tienen en promedio 400 procesos en sus despachos que las objeciones de la JEP prosperen, mientras no se solucione la congestión judicial, la cual crea verdadera impunidad.

Poco importa, a los miles de usuarios del sistema de salud que deben esperar semanas para una cita con el médico, que se practiquen o no pruebas en un proceso de extradición. Menos aún les interesa a nuestros médicos tecnicismos como establecer quién es un máximo responsable de un delito, cuando deben tener tres trabajos para asegurar unas condiciones de vida digna. Ninguna relación tiene la desnutrición de miles de niños con si se aprueban o no las modificaciones presentadas por el gobierno a un Acuerdo Final que ni siquiera ha sido totalmente implementado.  Tampoco hay conexión alguna entre la inseguridad vial y el Acuerdo de Paz. La regulación del tráfico en Colombia se hizo con el paradigma de los

automóviles y en cada vez más lugares las personas prefieren el uso de motocicletas y bicicletas, por ello debe actualizarse y mejorarse. La seguridad vial para prevenir las miles de muertes que se presentan todos los días en las vías colombianas no da compás de espera mientras se debate si se crea una sala especial en la JEP para los militares.

Menos aún tiene relación la situación de los millones de venezolanos que están en Colombia con las objeciones de la JEP. Luego que la estrategia de cerco diplomático a Maduro no dio resultados, debe pensarse qué hacer con la situación de municipios como Cúcuta que se encuentran en una situación económica crítica ante el cierre de la frontera y la llegada diaria de miles de personas de ese país.

Asimismo, deben darse soluciones a los cientos de niños que nacen en nuestro territorio sin que tengan garantizada una nacionalidad. Ante esta situación los partidos de centro  (Cambio Radical, Liberal y la U) no se pueden quedar de manos cruzadas. Por ello, el acuerdo programático sobre proyectos de ley en el Congreso de estas tres colectividades no solo es positivo, sino indispensable para garantizar el avance de nuestro país. Es fundamental que estos congresistas  puedan centrar su trabajo en iniciativas que mejoren la situación de los colombianos y no busquen simplemente utilizar un espejo retrovisor que nada le favorece a los ciudadanos.
 

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