Por: Andrés Escobar

Negación

El editorial del New York Times de ayer alerta sobre los peligros que reviste el hecho de que la mayoría de los posibles candidatos a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano nieguen la cuota de responsabilidad que tiene el hombre en el calentamiento global.

La alerta es relevante en la medida en que muy probablemente un republicano llegará a la Casa Blanca a comienzos de 2013. Por otra parte, Thomas Friedman, columnista del mismo periódico, le pide a Obama que en su discurso de hoy hable con franqueza acerca de las difíciles decisiones que tiene que tomar Estados Unidos para superar su frágil situación y la paciencia que los norteamericanos deberán tener mientras la recuperación económica toma impulso. Friedman, obviamente, no guarda muchas esperanzas de que Obama siga su consejo, ya que hablar de esperas largas y verdades duras no produce votos.


Los ojos de los políticos, demócratas y republicanos están claramente puestos en la Casa Blanca. Temas de fondo como solucionar el agudo problema fiscal de los Estados Unidos, hablar francamente de los problemas del sistema de salud y la necesidad de embarcar a ese país en una estrategia seria frente al problema del cambio climático no lucen atractivos como plataforma electoral de cara a los comicios que tendrán lugar en ese país en noviembre del próximo año. Unos no quieren indisponerse con los hogares y los otros no quieren perder el apoyo de los empresarios. Sin embargo, si la economía norteamericana no endereza su marcha, la economía mundial continuará cojeando. Y si Estados Unidos decide no reconocer oficialmente los inmensos aportes negativos que está haciendo al problema del calentamiento global, son pocas las esperanzas de que una estrategia internacional tenga algún tipo de efecto sobre el problema.


Se dice, con razón, que esta falta de liderazgo está minando el papel de los Estados Unidos en el concierto internacional. Pero el problema es que todos llevamos del bulto, de una u otra manera, si los norteamericanos continúan negándose a enfrentar sus problemas. Colombia, entre muchos otros países, no crecerá todo lo que debería y sufrirá el desorden del clima más de lo que debería si nuestros ‘socios’ del norte no cambian su actitud.


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