Por: Hernán González Rodríguez

¿Negociación con las Farc?

Las condiciones ineludibles para poder iniciar un eventual diálogo de paz entre las Farc y el gobierno del presidente Santos radican en demostrar, primero y en forma anticipada, que el grupo guerrillero sí tiene voluntad de paz y, segundo, que no pretenden supeditar las negociaciones a que el país les acepte todas sus condiciones en momentos en que tal grupo tiene muy poco para negociar.

La demostración de tal voluntad incluye una larga lista que comienza por dejar en libertad unilateralmente a todos los secuestrados y en cesar los secuestros. Y continúa por la suspensión: del uso de las minas quiebrapatas, del reclutamiento de menores y de sus innumerables violaciones al Derecho Internacional Humanitario.

La guerrilla propone por intermedio de su jefe guerrillero, el avejentado Alfonso Cano, hablar sobre cinco temas generales, para comenzar, a saber: las bases militares estadounidenses, el modelo económico, el régimen político, los derechos humanos y el equilibrio ecológico. ¿Sofismas?

Estimo que entre los cinco temas planteados por Cano ya existen dos innegociables, las bases militares colombianas con la ayuda estadounidense y el modelo económico. Entre los temas no planteados inicialmente, pero que seguramente se hallan entre el tintero de Cano, figuran otros dos también inaceptables, otra reforma constitucional y el despeje de territorio para dialogar.

Los colombianos no podemos renunciar a unas bases militares propias -no estadounidenses- porque tal como lo reconoció el ministro Germán Vargas, constituyen ellas una colaboración en la lucha contra el narcotráfico y una disuasión contra una eventual guerra de Chávez contra Colombia. Y si no sucede así, ¿por cuáles motivos se desvela tanto por su existencia este dictador?

En relación con el modelo económico de Cano, no es difícil predecir sus intenciones. Pretenderá instaurarnos un paternalismo de estado o socialismo a la venezolana, a la cubana o a la nortecoreana. Conclusión, el país no puede aceptarles a unas minorías de despistados legislar sobre lo divino y lo humano.

Si Cano piensa que los procesos de paz no han triunfado por acá porque la oligarquía colombiana tan sólo sueña con derrotar a las Farc en la mesa de negociaciones, pues conviene manifestarle que no pocos ciudadanos comunes y corrientes están absolutamente seguros de que los voceros de las Farc carecen de voluntad de paz y de credibilidad, mientras no las demuestren en forma anticipada con hechos y mientras no desistan de rediseñar nuestras instituciones de acuerdo con su ideología.

Como acertadamente les limita los temas algún experto: "Ahora el diálogo deberá comenzar por cómo se debe resolver la situación de los jefes y mandos medios, qué espacio político podrían tener las Farc, y, en tercer lugar, cuáles son las soluciones económicas y sociales para las regiones cocaleras que abandonan".

Si quien escribe decidiera algo, no me apresuraría a abandonar la política actual. Ha sido exitosa y el país no puede caer en una nueva trampa como la del Caguán. Porque en esta oportunidad les corresponde a las Farc el turno para jugar.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán González Rodríguez

Magnitud de la economía de la coca

Economía subterránea en Colombia

Razones para el éxito de Singapur

Micropartículas de plástico

¿Fin del libre comercio?