Conversatorio de Colombia 2020

hace 6 horas
Por: Santiago Rojas

Negociaciones a granel

Una vez firmado el TLC con Estados Unidos, Colombia inició un ambicioso proceso de negociaciones comerciales con resultados positivos. Primero amplió el acuerdo con Chile.

Éste no sólo permitirá que los bienes sigan circulando sin arancel, sino que busca la liberalización del comercio de servicios y la protección a los inversionistas. Hay dos elementos que destacan la importancia del acuerdo: la cada vez más significativa inversión chilena en nuestro territorio, y la posibilidad de establecer alianzas estratégicas para que las empresas colombianas puedan aprovechar ventajas que tiene Chile en mercados donde aquéllas no, como el asiático.

Luego suscribió un tratado con los países del Triángulo Norte de Centroamérica: Guatemala, Honduras y El Salvador. Desde hace muchos años Colombia tenía interés en abrir este mercado, en especial para sus manufacturas. Y se logró. Lástima que Costa Rica se haya apartado del mismo.

A comienzos de junio culminó con éxito la negociación con Canadá. El 98% de los bienes industriales colombianos y el 90% de los agrícolas podrán ingresar al mercado canadiense libremente desde el día uno del acuerdo. Al ser Canadá la novena economía más grande del mundo, se comprende la importancia de este convenio, además del mensaje que se manda a Washington en el sentido de que si no aprueban el TLC, otros países llenarán ese espacio.

Hasta el momento se desconocen los resultados de las negociaciones con EFTA, pero la intención era alcanzar un acuerdo con Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Y sigue la Unión Europea.

Los primeros tratados ya fueron aprobados por el Congreso colombiano, pero falta el concepto de la Corte Constitucional. Lo que diga la corte sobre los TLC, que son muy similares entre sí, determinará el futuro de la política comercial colombiana. Si la Corte mantiene los argumentos que hasta ahora ha adoptado para medir la constitucionalidad de los tratados de libre comercio, es bastante probable que se pronuncie a favor de los mismos. Sin embargo, si llega a determinar que el TLC con Estados Unidos, que es el primero que tendrá que examinar, es inconstitucional, o plantea reservas o interpretaciones al mismo, éste no podrá entrar en vigencia y esa línea de pensamiento impedirá que los que le siguen tampoco lo hagan. Y todo este proceso será en vano.

 

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