Por: Iván Mejía Álvarez

Neymar, adelante

En los tiempos modernos, donde lo importante es el marketing de las grandes marcas, no se le otorga al Mundial la importancia que realmente tiene en la búsqueda del Balón de Oro. Aunque son premios de corte individual conseguirlos, es necesariamente una tarea de equipo. No se puede ser el mejor si el colectivo no acompaña. Y muchas veces los éxitos del equipo disimulan y enmascaran flojas performances individuales. Si Cristiano no hubiera estado en el Madrid de las últimas tres Champions, jamás le habrían dado el premio como mejor del mundo. Su equipo lo remolcó al éxito.

Mientas Brasil viene en ascenso y con una carrera meteórica hacia la búsqueda del título mundial, jugando muy bien y con Neymar en gran forma, Argentina y Portugal, ergo Messi y Cristiano, sufren las consecuencias de equipos sin engranaje, llenos de dudas, con pocas posibilidades reales de éxito.

Sorprende la claridad mental de Tite en las últimas formaciones. Nadie mejor que el adusto y pragmático técnico de la canarinha para hacer los ajustes que deriven en un colectivo muy ofensivo.

Generoso en los mastines guardianes del mediocampo. La lista es amplia, con Casemiro, Fernandinho, Renato Augusto y Paulinho. En el último partido preparatorio abortó dos de marca para jugar solo con Casemiro y darle carrete a la presencia de volantes con mucho manejo y gol, como Willian y Coutinho.

Por lo menos en los primeros partidos del grupo clasificatorio, antes de las grandes pruebas, parece que Tite juntará a los que saben para armar un equipo redondo en la búsqueda del gol y de las situaciones ofensivas. Juntar a Coutinho, Willian, Gabriel Jesús y Neymar es una apuesta agresiva, atacante, muy potente, por lo menos para rivales como Austria.

Mientras Ney encuentra todo el circuito dispuesto para funcionar a su estilo y a su gusto, Messi y Cristiano parecen abandonados, el uno a su gran categoría como el mejor del mundo y el otro a su poderosa condición goleadora.

Tendrá que hacer milagros Lionel para que funcione el equipo de Sampaoli. Abandonado a la suerte de Messi, sin los respaldos necesarios para encontrar socios como Iniesta, Suárez o Coutinho, que le ayudan en su tarea en el Barca, Lio vuelve a depender de los Banega, Di María y el Pipa Higuaín o Kun Agüero que nunca le han ayudado en la tarea. Si Higain hubiera embocado el 30 % de lo que le ha puesto Messi, otros serían los registros albicelestes.

Y Cristiano, el mejor goleador del planeta, no parece tener armado el juego por dentro y por fuera que lo ponga frente al arco. Además, su estado es triste, su relación con el Madrid está totalmente deteriorada y en su cara se nota el enfado. Por ahora, Neymar lleva la delantera.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Iván Mejía Álvarez

Pinceladas

Los porteros

Averigüen todo

Hágale pues

Encrucijada