Por: Iván Mejía Álvarez

Neymar y su banda

 
Neymar es un agitador profesional. Casi nunca pasa inadvertido, bien sea por su excelso juego, por sus figurines acrobáticos, sus muestras de habilidad y su polémico estilo para interpretar el fútbol gracias a la fantasía y a un maravilloso dominio de la pelota. También, porque Neymar genera controversia con sus malabares e invita a la guadaña y al juego recio de sus contrincantes que le ven sobrador.
 
Neymar agita y Brasil le sigue ordenadamente en fila india. Es el gran cacique de la selección auriverde de Dunga que se reúne en torno a él, invocando los espíritus de sus predecesores en el terreno de juego. Contra Perú, cuando los de Gareca apelando al orden, el taponamiento de espacios, la seriedad táctica para anular al seleccionado auriverde, apareció Neymar, frotó la lámpara y consiguió un gol y sirvió el otro para una victoria in extremis sufrida y valiente.
 
En el Barcelona, Neymar acepta que el tambor mayor lo lleva Messi. No lo discute y para poder subsistir en el ambiente culé resignó, por ahora, sus aspiraciones de ser el líder. En Brasil oficia de comandante en jefe, dirige, juega, ordena, hace girar el fútbol a su alrededor.
 
Colombia vuelve a enfrentar a Neymar y los guerreros de Dunga. Invictos desde que el poco carismático técnico de la canarinha retornó al mando, intentando hacer olvidar el fracaso de Felipao en el Mundial , no se puede decir que haya cambiado el colectivo, en cambio los resultados favorecen la trayectoria del técnico que siempre ha querido reunir el equipo en torno de su astro.
 
Los nombres son parecidos, pero el funcionamiento es un poco diferente porque Dunga quiere más juego colectivo. Dunga propone un volante neto de marca, Fernandinho, uno que no se ahorra una patada con nadie, Colombia ya lo vivió en Fortaleza, pero le asocia un mixto con elaboración, Casemiro y después dos volantes de creación, William y Coutinho. Y arriba el agitador y su pareja gol, Roberto Firmino, una interesante propuesta de Dunga que lo descubrió en el fútbol alemán.
 
A Brasil hay que cerrarle espacios en el medio, anular la conexión de William con el letal disparo de media distancia de Coutinho e impedir que Ney aparezca seguido en el partido.
 
Anular al agitador resulta una tarea ardua, pero hay que intentarlo. No se le pueden dar las libertades que le brindó Perú. Si Neymar no agita, Brasil es vulnerable. 
 

 

 

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