Por: Columnista invitado

Ni común ni compartido

Cuando las amenazas a la seguridad no son compartidas, las estrategias no serán las más efectivas.

En los últimos días se han realizado varios encuentros entre los gobiernos de Colombia y Venezuela, en los cuales se han abordado temas cruciales que comprometen asuntos de seguridad nacional para ambos estados. No obstante, las buenas intenciones pueden quedarse en eso. Simples intenciones.

Uno de los temas tratados entre los altos mandos militares de ambas naciones fue el narcotráfico. Un problema crucial que contempla diferentes dimensiones de percepción, entendimiento y acción. El narcotráfico en Venezuela no ha sido el centro de gravedad de las preocupaciones venezolanas frente a sus cuestiones de seguridad; es este fenómeno no compartido con Colombia el que hace que no se conciban las mejores estrategias en las zonas de frontera para enfrentarlo.

Los carteles de la droga en Venezuela han encontrado un ecosistema apto para existir y operar, un Estado que les ha permitido tener un margen cómodo de maniobra, y el punto es tal que Venezuela ha dejado de ser exclusivamente un corredor estratégico del narcotráfico para convertirse entre otras en el centro de operaciones de éste. En la región, el epicentro del narcotráfico ha sido desplazado de México a Venezuela, y una de las razones que mejor explican el movimiento tectónico de la actividad de la droga es el “efecto globo”. La presión y lucha contra los carteles mexicanos ha obligado a que el andamiaje narcotraficante tenga una retaguardia estratégica en Venezuela con el beneplácito de autoridades civiles y militares.

En ese sentido, el asunto es estructural. Si bien Venezuela es considerado un país libre de cultivos ilícitos por Naciones Unidas, su posición estratégica es fundamental para ser considerado un puerto principal de los envíos de droga, pero también la corrupción ha permitido la instalación de las operaciones desde su territorio.

Según los últimos informes del Congreso de Estados Unidos, desde 2004 las exportaciones de cocaína se han cuadruplicado, teniendo como destino principalmente España. Aunque ha habido algunas importantes capturas de cabecillas y capos en Venezuela, las autoridades de ese país no conciben el narcotráfico como una amenaza. Según Maduro, su plan anticorrupción apunta a cuestiones de método y no de estructura, es decir, la estrategia de Venezuela no está sincronizada con la colombiana. La amenaza no es común ni compartida.

 

 

César Niño. / Profesor de relaciones internacionales.

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