Por: Cartas de los lectores

Ni Maturana ni Pambelé son dueños de las frases que les viven atribuyendo

Paternidades responsables

Alguna vez hemos utilizado estas frases: “Como decía Maturana: perder es ganar”. O: “Como decía Pambelé: es mejor ser rico que ser pobre”. Las utilizó en reciente columna en El Espectador el ingeniero químico caleño Hernán Peláez Restrepo, el doctor Peláez, para su entorno.

Pues resulta que ni Maturana ni Pambelé tienen la paternidad responsable sobre tales metáforas, que se han convertido en lugares comunes.

El odontólogo Maturana se apresta a volver a su esencia, el fútbol, desde el banquillo de los sustos como técnico del Once Caldas, que ya dirigió.

Si todo sale a pedir de boca, el hijo de doña Hilda, la persona que más influyó en su vida, completará la parábola del retorno de la mano de Juan Carlos de la Cuesta, expresidente del Atlético Nacional, y del exarquero Gastón Pezzuti, su diestra mano.

Desde Asunción, de Paraguay, donde se reunió con sus pares para pensar pensamientos futbolísticos, Maturana declaró al diario La Patria: “Es imperativo el proyecto y esto requiere inversión. El balón está en el lugar de la dirigencia”. La dirigencia lo está pensando.

En un correo que me envió hace decenas de aguaceros, Maturana renunció a la paternidad responsable de la frase que todo le hemos colgado como un ofensivo inri. Lo hizo en los siguientes términos para despejar dudas: “En un tiempo pasado decía Confucio una frase que en un pasado más reciente acomodó Shakespeare: ‘Si sacamos provecho de nuestras derrotas… probablemente no hemos perdido’. En una oportunidad envié ese mensaje y un distraído periodista lo sintetizó para ridiculizarme: ‘ Perder es ganar’... y todos en coro, felices hasta nuestros tiempos... Y aún los ignorantes pensando que me ridiculizan a mí, la utilizan en esa dirección. Lo veo como un acto de atrevimiento o de ignorancia el cual respeto. El tema seguramente pasa por un entorno cultural, y ese no es mi problema”.

Tampoco Pambelé, ahora convertido en pacífico abuelo, se fajó con lo de “es mejor ser rico que ser pobre”, una frase que parece sacada de las obras completas de Perogrullo. El cronista mayor, Alberto Salcedo Ramos, le montó la perseguidora a la vida y obra de Pambelé y escribió para la revista Soho una serie de crónicas que luego recogió en el libro El oro y la oscuridad.

En la tapa del libro, Salcedo recuerda esta anécdota: En cierta ocasión el escritor Gabriel García Márquez fue recibido, en una reunión de colombianos en Madrid, con la siguiente exclamación: –¡Acaba de llegar el hombre más importante de Colombia! Entonces García Márquez, moviendo la cabeza en forma teatral como buscando a alguien en el recinto, respondió: –¿Dónde está Pambelé?

Pues bien, le pregunté a Salcedo Ramos sobre la paternidad de la frase “es mejor ser rico…” y me respondió: “Efectivamente, la frase que se le atribuye a Pambelé nunca fue dicha por él. En Colombia siempre ha habido ficciones que terminan asumiéndose como verdades. En Cien años de soledad se dice que los muertos en la masacre de las bananeras fueron 3.000. Entonces el Congreso colombiano expidió un decreto para honrar a esas 3.000 víctimas. ¿Ves? Esa frase que se le atribuye a Pambelé fue una broma de Guillermo Díaz Salamanca. Ah, y si hablas con el doctor Peláez dile, por favor, que lo admiro montones. Yo lo considero el mejor periodista radial de Colombia por los siglos de los siglos. Va un abrazo talla XL, Alberto”.

Y colorín colorado, lo de las paternidades ha quedado aclarado…

Óscar Domínguez Giraldo.

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