Por: Iván Mejía Álvarez

Nido de víboras

Por fin nombraron al técnico de la selección. Lo que debieron hacer hace un mes (aceptar la renuncia de Gómez sin dilaciones y sin contemplaciones como castigo a su grueso error, definir el técnico que lo substituyera, continuar con el objetivo Brasil 2014) les demoró un mes de vueltas y revueltas, manoseos e indefiniciones.

Este comité y su presidente a la cabeza pasarán a la historia por incompetentes e ineptos, lentos y pobres de espíritu.

Sus decisiones son a cuentagotas y tras un mes para nombrar a Leonel por descarte, porque así quedó claro en todo el proceso, por barato y porque no encontraron a nadie más, no fueron capaces de definir el asistente y el tema de Lara (pedirle su renuncia y conseguirle un reemplazo) también sigue en stand by. No toman decisiones, les falta carácter e inteligencia de maniobra.

El comité ejecutivo parece un nido de víboras. Las ambiciones políticas están por encima del bien común y el poder de liderazgo de Bedoya se perdió. El presidente es víctima de la felonía institucional que preconiza y maneja el perverso y nocivo Álvaro González, el sujeto que maneja la Difútbol, quien ha logrado volver al trono del poder gracias a su deslealtad y capacidad de intriga. Hoy, como le pasó a Fina y Astudillo ayer, el mando de la Federación no lo tiene el presidente; el que verdaderamente ordena es un individuo que es capaz de decir las sandeces y babosadas que este sujeto dijo cuando defendió a Gómez y prácticamente invitó a golpear a Piedad Córdoba.

El pobre fútbol colombiano está en las peores manos posibles. De pronto eso es lo que nos merecemos.

El panorama es oscuro, difícil, ante unas eliminatorias que serán parejas y reñidas partido a partido. Algunos hablan de un “gran grupo de jugadores”, pero aunque hay buenos jugadores, competitivos, como lo demuestran en los países donde actúan, el fútbol colombiano carece de las superestrellas que algunos pretenden encontrar. Mírelos uno a uno, búsquelos en el panorama internacional y los encontrará como parte del colectivo, nunca como figurones estelares. Acá no hay Messis, Neymares o Iniestas. El más mediático es Falcao García.

A Leonel hay que desearle suerte y esperar que a los primeros reveses que encuentre, estos individuos de la Federación que hoy le dan palmaditas y hablan bien de él en público, pero mal en privado, que estos futbolistas que dicen se la jugaron por él, no le volteen la espalda. Y que se cuide mucho de González: ése es un sujeto peligroso y será el primero en intentar hacerle daño.

 

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