Por: D. Buenavida

Niko Café II

Volvemos a Niko Café.

Es un restaurante de tradición en Bogotá, sin pretensiones de alta cocina, con una oferta de comida mediterránea, con un toque italiano que se hace manifiesto con una lista de pastas y rissotos de poca creatividad y algunas entradas “mediterráneas”. Sin promesas de lo que no es. La atención es especial en Niko, acogedora, sencilla y cálida, sin ostentaciones, de buen gusto.

El menú cuenta dieciocho “entradas”. Entre ellas siete ensaladas, carpaccios, calamares, antipastos árabes (¿?). Diez carnes, la mayoría lomo con diferentes salsas. Hay filete de cordero. Los precios, alrededor de $34.000. En estas carnes no hay mayores manifestaciones mediterráneas. La carta ofrece cinco pescados y mariscos, según ellos frescos del día (recordemos que en Bogotá frescos quiere decir que no están dañados o podridos). Pedir pescado en Bogotá es riesgoso, en Niko a veces está aceptablemente fresco y con los aromas delicados propios, y a veces insípido y sin gracia como el pescado muy trajinado y congelado. Hay tres “aves” y cinco sopas. Ocho platos de pastas y “rissotos” como para reafirmar el carácter italiano del menú. Ocho postres de alrededor de $10.000, con unos sugestivos “canolis” con salsa de agraz y el volcán de chocolate ya conocido en los menús bogotanos. Y nunca falta una oferta de platos del día. Entrada, plato fuerte y postre cuestan alrededor de $60.000 por persona.

Lo reciben con una canasta de una variedad de panes para mojar en aceite de oliva realmente deliciosos. Comimos “Ensalada de pecan”, con peras y queso azul y lechugas, con no muchos pecans, que fueron reemplazados con uvas pasas. La salsa, suave y muy apropiada, es un armoniosa combinación de ingredientes que comunica una sensación de frescura. ¡Qué buena ensalada! De entrada, calamares fritos siempre son buenos en Niko, de lo mejor que se consigue en los alrededores. Cubiertos con un delicado batido y fritura perfecta, nada de apanados exagerados. Insisto en que se puede mejorar un poco la salsa tártara. Seguimos con “Lomo con salsa bernaise”, nada interesante, la carne no estaba a la altura y la salsa bernaise baja en estragón. La guarnición de papas fósforos no me convenció. Pedimos el plato recomendado del día. Esta vez fue “Chuletas de ternera” con papas asadas y cebollas fritas. Fue el plato estrella, grandes y jugosa las chuletas, con un braseado perfecto. Las papas y cebollas combinaban muy bien. Un plato recomendable. El postre fue mousse de chocolate. Estaba suave, pero sin mucha gracia.

Cuando vengo a Niko no vengo detrás de alta gastronomía, vengo en búsqueda de una comida sabrosa y sin pretensiones y una atención cálida. Esto siempre lo he conseguido.

Carrera 13 Nº 83-48 Tel. 610 [email protected]

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