Por: Nicolás Rodríguez

Niños y guerra

YA EN 1962 EL LIBRO SOBRE LA VIOLENcia en Colombia sacudió a los lectores con la historia de Teófilo Rojas, alias Chispas, el joven que con 13 años de edad y seis meses de escuela optó por la vida del monte tras presenciar la violencia de la policía conservadora.

Para cuando tenía 22 años, según los autores del mismo clásico, la prensa lo sindicaba de haber cometido 400 crímenes, incluyendo mujeres. El tema de los niños y la guerra no es, entonces, ni tan nuevo ni tan raro como en ocasiones nos lo quieren hacer creer algunos defensores de los derechos humanos. Lo que sí cambió fue el imaginario que tenemos de los propios niños (y de la edad en la que dejan la niñez), a los que, de un tiempo para acá, se les protege y considera como no se hacía antes, cuando, como en la primera guerra mundial, se les empleaba para todo tipo de actividades que hoy consideraríamos adultas. Ahora se habla de “niños soldados” para referirse a los 7 mil menores reclutados por los grupos irregulares, pero hay quienes sostienen que son 14 mil. Se sabe que la guerrilla y los paras practican la estrategia. También las bacrim. Unos estudios plantean que en su mayoría los niños entran porque quieren. Otros lo niegan. La prensa denuncia que las Farc raptan indígenas. Las asociaciones de indígenas lo confirman, pero agregan que el ejército, a su vez, emplea menores como guías y delatores. Los políticos, que por lo general comparten la mirada reprobadora de la comunidad internacional, siempre hacen cara de asco. Se indignan. Otros hacen de los niños la agenda de su propia política. Las ONG denuncian y se valen de los niños, también, para saltarse al gobierno y acercarse a los violentos. Y entre tanto, no pocas familias colombianas matriculan a sus hijos, de paso, en los colegios militares que tras su retiro son fundados por algunos coroneles. Al final, los niños rompen esquemas. Ni víctimas ni victimarios. No cabe hablar de culpables, tampoco de inocentes. Viven en la infancia como si fueran adultos.

nicolasidarraga@gmail.com

 

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