Por: Carolina Botero Cabrera

¿Logrará Europa evitar las “fake news” en elecciones?

La agenda europea para regular los contenidos que circulan en la red avanza. En marzo se aprobó la Directiva de derecho de autor, que busca evitar que circulen contenidos protegidos; hace poco se aprobó la legislación que obliga a las plataformas a retirar contenido terrorista en una hora, y ahora están lidiando con los efectos de su plan para evitar “fake news” que se desplegará para las próximas elecciones para el Parlamento Europeo.

Considerando que Europa está lista para la campaña política, me voy a concentrar en su plan para evitar la desinformación. Esta no es una regulación formal, sino un plan que propone, entre otros, mecanismos de autorregulación para las grandes plataformas. Cualquier control de contenidos es una amenaza a la libertad de expresión, pero este plan en Europa parece generar además inseguridad jurídica cuando choca con leyes nacionales. Les quiero contar sobre esto y sobre lo que pasa en Francia. 

Google, Mozilla, Twitter y Facebook, siguiendo el plan, avanzan y han ido publicando sus políticas en la materia. Sin embargo, no todo ha sido color de rosas.

La Unión Europea y los partidos políticos que presionaron y crearon el sistema están escandalizados porque la política de Facebook fragmentó el mercado único, creando reglas nacionales para los anuncios políticos. La decisión para muchos rompe la unidad europea, además de que hace mucho más costoso y engorroso manejar una campaña. La solución no pasa por desmontar el plan, sino que se cocina una excepción

Paralelamente, Macron, especialmente preocupado por la forma como las redes sociales pueden ser usadas para manipular elecciones, impulsó en Francia una legislación con estrictos requisitos de transparencia para las plataformas digitales con respecto al contenido patrocinado durante periodos electorales. Curiosamente y con base en esa ley, recientemente Twitter rechazó la publicidad para la campaña política del Gobierno #OuiJeVote (#SíYoVoto), que animaba a la ciudadanía a registrarse para votar en la próximas elecciones europeas. Twitter rechazó el patrocinio porque no sabía cómo incluir en su plataforma los requisitos de transparencia que exige la ley. Así que, para no violar la ley, Twitter prefirió marginarse de participar en el mercado de anunciantes de estas elecciones.

La ley francesa obliga a las plataformas a requerir transparencia de la financiación para cualquier contenido político patrocinado durante los tres meses anteriores a las elecciones en Francia. Las plataformas deben indicar quién es el patrocinador y cuánto gastó. 

El Gobierno no cree que la ley le haya jugado en contra. Entiende que el problema está en que una plataforma no quiera cumplir, y se pregunta cómo otras sí pueden hacerlo. Twitter y el Gobierno francés lo discutieron, y todo indica que Twitter hará una excepción y va a permitir la campaña

Durante el próximo mes veremos qué tan exitoso es el plan para combatir la desinformación, porque parece más fácil imaginar la solución que implementarla. 

Eso sí, si la forma de resolver conflictos es a través de excepciones que se pactan entre los grandes poderes (políticos y empresas), saldrá perdiendo la ciudadanía. Lo que de antemano queda claro es que este tipo de gestión de contenidos afecta la libertad de expresión y las personas son las que pierden la voz pues la asimetría es evidente. Una afectación desproporcionada que deberemos analizar a este lado del charco cuando nuestros políticos se inspiren en lo que pasa del otro lado. 

Regular contenidos no es fácil. Es cierto, internet empeora lo que es peligroso y oscuro en nuestra sociedad, pero también reconozcamos que mejora y potencia lo que es bueno y decente en ella, nos da voz. Por tanto, la regulación está obligada a lograr un balance que no es fácil. El remedio puede ser peor que la enfermedad.

Pero no olviden que hay otras dos regulaciones que van camino a convertirse en leyes nacionales a partir de las directrices europeas –derecho de autor y terrorismo–. Para leer un poco más sobre esto puede ver una versión más larga de esta columna acá.

 

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