Notas al vuelo

No echar reversa

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Con la reanudación de las operaciones aéreas domésticas y de las actividades turísticas en el país, la industria de los viajes recibe la largada para empezar a recorrer el gradual camino hacia la llamada nueva normalidad, un período acompañado de incertidumbres, con cambios de hábitos y de patrones que deberá asimilar y a los que tendrá que adaptarse dentro de ese lento y paulatino proceso de retorno.

Su apertura, en época de recesión y después de cinco largos meses de parálisis total, no daba espera, dado su especial impacto en distintos frentes económicos, uno de ellos el empleo, en el que figura como importante generador. El año pasado el turismo constituía la fuente de trabajo para cerca de dos millones de colombianos, cifra reducida hoy en día como consecuencia de la crisis sanitaria, cuyo efecto arrasador ha provocado la pérdida de millares de plazas laborales y tiene en trance inmediato de desaparecer a miles más.

Otra afectación sensible provocada por su parálisis se produce sobre los ingresos por servicios que dejan de sumarse en la contabilidad nacional. A lo largo de la reciente década, el turismo registra aportes significativos al fortalecimiento económico del país, como resultado de recorrer una senda constante de crecimiento entre el 3,5% y 3,8% del PIB. Gran parte de esos recursos han sido apalancados por el turismo receptivo, que desde hace seis años se mueve en forma ascendente y con récords sucesivos. En 2019 llegaron a estas tierras 4,5 millones de visitantes no residentes, un aumento de 2,7% con respecto a 2018.

El sector, convertido en los últimos tiempos en uno de los principales jalonadores de la economía nacional, atravesaba por su mejor momento antes de la pandemia y presagiaba un horizonte optimista para 2020. La meta de turistas no residentes se fijaba en algo más de 4,6 millones, gracias a los buenos vientos que soplaban desde el exterior, entre ellos los que venían desde los Estados Unidos, donde se catalogaba a Colombia como uno de los destinos favoritos para visitar durante la temporada. El malogrado año se perfilaba histórico, con ingresos proyectados en cerca de $38 billones, la cifra más alta en tres quinquenios. La pandemia que se atravesó desbarató el tablero, revolvió las fichas y dejó aplazada la consolidación del turismo como el nuevo petróleo del país.

La ofensiva para emprender su recuperación se toma en una coyuntura sanitaria difícil, aún con inquietante crisis a cuestas, cuando la expansión y muertes por el COVID-19 se siguen multiplicando. La decisión del Gobierno de jugársela por la economía, de hecho, atiende los llamados de auxilio de los diferentes protagonistas de la industria, desesperados ante la sequedad financiera. El proceso de resucitación arranca con un reinicio gradual y condicionado de todas las actividades turísticas que, previa aprobación de las autoridades nacionales encargadas de ejercer control, quedará sujeto a las determinaciones de los entes municipales, de acuerdo con sus particulares ritmos de propagación del virus.

Se entra en una etapa comprometida, que para algunos puede ser una aventura incierta, pero sin duda necesaria e inaplazable, en la que Gobierno y empresarios deben actuar con prudencia. Las experiencias de otros países, particularmente los europeos, que han venido dando bandazos en la toma de medidas ante el surgimiento de los rebrotes, deben servir de lección. Alemania, Francia, España, Bélgica, Reino Unido y varios otros destinos del Viejo Continente, que abrieron fronteras para estimular el turismo, en estos días reviven alertas debido al incremento en el número de infecciones de coronavirus.

La reapertura de carreteras y aeropuertos para vuelos domésticos piloto, así como de hoteles y actividades turísticas —piscinas, playas, atractivos naturales, etc.— tendrá que estar sujeta a protocolos específicos de seguridad, como lo advierte el Gobierno, para garantizar la salubridad de los viajeros.

La desescalada del turismo doméstico, cuyos volúmenes históricos han sido bajos, será una oportunidad para impulsarlo, incentivando a los colombianos a reencontrarse con el país, a recorrerlo y a contribuir a la reactivación del sector y la recuperación de su empleo. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de Fontur, la acompañará con una campaña de promoción nacional “Colombia sin ti no es Colombia”, que debe ser parte de una estrategia oficial encaminada tanto a despertar el interés por visitar los lugares turísticos, como a crear conciencia y sentido de pertenencia sobre el país y sus recursos.

Recobrar la confianza será fundamental en el nuevo escenario, más aún ahora que las medidas de seguridad sanitaria entrarán a formar parte del reclamo prioritario de los turistas, que serán mucho más cautelosos para viajar y necesitarán ser persuadidos sobre las garantías que se les ofrecen. Los servicios y destinos que no cumplan con ellas en aplicación rigurosa perderán la oportunidad de recuperar lo perdido frente a un mercado que romperá los moldes tradicionales y adoptará conductas de consumo diferentes a las que existían.

La reactivación de las actividades turísticas tendrá resultados posibles si se procede con actitud proactiva y sin bajar la guardia. Si los operadores cumplen con los protocolos de seguridad obligatorios que garanticen mínimo riesgo de contagio y los viajeros asumen comportamientos responsables, con autocuidado y distanciamiento social, que respondan por la seguridad colectiva. Ese será el primer frente de combate contra la expansión o el rebrote del virus, sin tener que echar reversa hacia un nuevo aislamiento que para esta industria sería dolorosamente selectivo y literalmente mortal.

Posdata. La quiebra y eventual desaparición de Avianca generaría en el país un colapso en la oferta nacional e internacional, dejando un enorme vacío difícil de llenar en el corto plazo, particularmente en los vuelos al exterior. Salir al rescate de la aerolínea, como lo hizo el Gobierno Nacional, con un crédito por US$370 millones, era una prioridad que, ojalá, arroje los mejores resultados.

gsilvarivas@gmail.com

@Gsilvar5

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