Atalaya

No es tiempo de desfallecer

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En este país, que no es propiamente el de las buenas noticias, cuesta a veces volver a comenzar. Es tal la gravedad del asunto que desde hace meses la pandemia dejó de ser noticia.

Con sus 10.000 nuevos infectados por día y sus más de 200 muertos cada que se pone el sol, al menos debiera alarmarnos el que haya dejado de ser noticia. O al menos debería llevarnos a cavilar.

¿Por qué la pandemia dejó de ser noticia en Colombia y no en otras partes del mundo? Nadie lo sabe, pero una mirada a los titulares de los últimos meses puede arrojar luz: los asesinatos constantes de líderes sociales a lo largo del año pasado; el aumento del salario de los congresistas, que se negaron a dejar de recibir los viáticos mientras sesionaban (los que lo hacían) de manera virtual; las cifras altas de desempleo; el cierre de miles de empresas durante el segundo semestre; las noches obscuras de descontrol ciudadano y policial; el anuncio de un nuevo confinamiento por la llegada de un segundo pico de la pandemia (si acaso hemos pasado ya el primero). Y desde que a estos sucesos les dio por aparecer en las primeras páginas de los diarios el COVID ya no es noticia.

Cuando este es el panorama del país, cuando quizás la situación personal no es la mejor, cuando familias enteras lamentan la muerte de un familiar cercano en estas fechas tan cargadas de inexplicable o, en todo caso, de inexplicada nostalgia, cuando siente el corazón que no puede más... cuesta volver a comenzar.

Sin embargo, el pueblo colombiano, pese a las adversidades y a las situaciones dolorosas que le ha impuesto su historia, ha mostrado siempre entereza y ha encontrado la manera de restañar sus heridas lancinantes, las antiguas y las nuevas.

Y ahora que el año inicia cargado de henchidas esperanzas, como suele suceder en estas fechas, no hay más camino que el de ponerse en pie para continuar.

@D_Zuloaga, atalaya.espectador@gmail.com

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