No hacerla no debería ser una opción

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“La carretera del siglo XXI”, la conexión Pacífico-Orinoquia, construida en un 50 %, es una transversal que interconectará el puerto de Buenaventura con Puerto Carreño, en la frontera con Venezuela, luego de un recorrido de 1.490 kilómetros, atravesando cinco departamentos con nueve millones de habitantes. Esta vía, que conecta a Colombia de occidente a oriente, debería ser el principal propósito en materia de infraestructura de la actual administración, y no hacerla no debería ser una opción.

Un reciente documento de Propacífico afirma: “Por un lado, el acceso directo del oriente y sur del país al océano Pacífico permite explotar el alto potencial agroindustrial en estos territorios, porque los integra a los mercados nacionales e internacionales. En efecto, el proyecto acerca el puerto a los centros de producción de la altillanura, Huila, sur del Tolima, Caquetá y Putumayo. El escalamiento de la actividad económica en estas regiones, por su parte, generará impactos positivos desde el punto de vista social. El grado en el cual individuos o familias pueden aumentar su acceso depende en gran medida de las oportunidades que tienen para acceder a los activos”. Pero no solo es el aspecto económico el que tiene enorme importancia, sino el de seguridad nacional.

Un reciente artículo de Alejandro Éder en El País, de Cali, afirma: “La desconexión del territorio también deja vacíos que históricamente fueron aprovechados por liberales y conservadores en su eterna violencia, y más recientemente han sido y son las guaridas de narcotraficantes y terroristas. Muchos de estos lugares se encuentran en las zonas más recónditas en lo alto de las cordilleras, como el Cañón de las Hermosas, o las extensiones más aisladas de los valles, como el sur del valle del Magdalena en el cruce hacia el Meta y el Caquetá. De allí la necesidad de integrar efectivamente el territorio por razones de seguridad nacional y por oportunidades de desarrollo”.

La vía tendría innumerables ventajas, entre ellas:

- Según un estudio de la firma Genómica, en una banda de 25 kilómetros de cada lado de la vía 4,3 millones de hectáreas pueden entrar a producir buena parte de la comida que importamos.

- El proyecto tiene un alto retorno económico. Su tasa interna de retorno es del 13,2 %; la relación beneficio-costo es de 1,96, y el payback (tiempo que se demora en recuperar la inversión) es de 13 años.

- Desde el punto de vista macroeconómico y en el “corto plazo” del proyecto, se calculan más de $7 billones en actividad económica indirecta derivada de la ejecución del proyecto.

- La nueva vía es relativamente fácil de hacer, en especial el tramo que une Puente Arimena con Puerto Carreño, dado el terreno plano y libre de obstáculos.

- La vía descongestiona el tráfico de la capital y el centro del país, pues la casi totalidad del transporte actual de pasajeros y carga tiene que pasar por la capital.

No cabe duda de que en los próximos años el país enfrentará enormes retos, siendo el principal la reactivación y creación de nuevos empleos. Es también un hecho que, debido a la parquedad de los recursos fiscales, la capacidad de maniobra del Gobierno está comprometida. Pero es de vital importancia impulsar aquellas actividades que generen empleo a corto y mediano plazo. Y dentro de estas actividades con efectos multiplicadores inmediatos está la construcción tanto de vivienda como de infraestructura.

Con un desempleo que puede sobrepasar el 30 %, es vital tener audacia… y más audacia.

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