Por: Cartas de los lectores

No hay tal

El artículo “Atardecer rosa” (Catalina Ruiz-Navarro, agosto 15, p. 31) peca de ingenuo. Comenzando porque al titularse “atardecer” supone equivocadamente que en el tema de la liberalidad jesuítica haya habido algún tipo de “amanecer”.

¿Cuándo? ¿Dónde? ¿En cabeza de quién? La fantasía como herramienta crítica sólo sirve para cultivar más fantasías, trampa dialéctica en la que caen recurrente y lógicamente educandos javerianos como la articulista Ruiz-Navarro. La mezcla en la que siempre ha estado involucrada la Compañía de Jesús como brazo desarmado del Vaticano prendiéndoles velas a Dios y al Diablo, conduce a que estos presuntos amaneceres ideológicos representados en el surgimiento de los Francisco de Roux como superiores generales poniéndoles al lado a los Joaquín Sánchez rectores o haciendo elegir a un Francisco falazmente “progresista”, dícese que controlado por un Adolfo Nicolás abiertamente conservador, sólo mantiene viva la necesaria dosis de escepticismo que genera en ambientes ilustrados la estrategia jesuítica, ahora dispuesta a escribir otra novela que, a la stendhaliana, podría llamarse Blanco y negro.

Bernardo Congote. Bogotá.

Una subdirectora de lujo

La Policía está de plácemes, pues llega como subdirectora una oficial de carrera con reconocida e intachable trayectoria, además de poseer aquilatadas virtudes personales y profesionales, lo que augura una excelente administración. La institución había sido direccionada durante más de una centuria por hombres oficiales. La llegada de la general Luz Marina Bustos a tan digno cargo es un voto de confianza del presidente Santos en las mujeres policías, que no han sido menos ante los retos.

Las mujeres uniformadas han demostrado valor y suficientes capacidades en la conducción de unidades sensibles por los problemas de desorden público; muchas han sido mártires en el cumplimiento del deber, es decir, tienen todo el reconocimiento para conducir los destinos de la institución policial, columna vertebral de la seguridad ciudadana. Además que tiene como director a un oficial que ha brillado por sus ejecutorias.

Édgar Bejarano. Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

 

Buscar columnista