Por: Armando Montenegro

No a la reelección

LA EVALUACIÓN DE LA RECIENTE EXperiencia de reelección inmediata por un período, en su momento una verdadera innovación frente a una larga tradición constitucional colombiana, no arroja resultados positivos. Por este motivo, esta figura se debería prohibir a partir de 2018, con el objeto de no cambiar las reglas de juego con las que el país eligió a Juan Manuel Santos.

En los gobiernos de Uribe se comprobaron en la práctica todas las razones por las cuales el país, a lo largo de varias décadas, repudió la reelección inmediata. Se afectó  la  separación de poderes, se utilizaron los mecanismos del gobierno para mantener el poder, se acapararon en el nivel central funciones de los gobiernos locales y se cometieron abusos que están a consideración de las autoridades judiciales. Se amenazó y debilitó la democracia, se descompuso la capacidad técnica del gobierno y se aisló y minimizó la tecnocracia.

Con respecto al escandaloso avance de la corrupción en los años pasados, cuyos casos estremecen al país todas las semanas, vale la pena destacar el argumento de La Silla Vacía que sostiene que se promovió la corrupción para asegurar apoyos clave en el esfuerzo reeleccionista. Este medio menciona, entre otros, los casos de la construcción de palacios de justicia, las chuzadas, el famoso AIS y la Yidispolítica (ver La Corrupción: estrategia para mantener a Uribe en el poder, www.lasillavacia.com).

Otra lección de la experiencia reeleccionista es que varios órganos del Estado deberían disponer de mayor autonomía frente a la Casa de Nariño, precisamente, para preservar el correcto funcionamiento del Estado. Los superintendentes, los miembros de las comisiones de regulación y otros funcionarios clave, deberían tener un período fijo, protegido de los caprichos y la influencia del gobierno (piénsese, por ejemplo, en la cantidad de problemas que se hubieran evitado si se hubiera contado con superintendentes autónomos, dedicados exclusivamente a cumplir con sus obligaciones legales). En particular, el director del DANE también debería gozar de un período fijo para evitar que la producción de estadísticas se convierta en un mecanismo de propaganda (esta entidad independiente debería producir la estadística oficial de homicidios, pobreza y otros indicadores de gran impacto sobre la opinión pública). De la misma forma, puede ser aconsejable que se amplíen los períodos de los magistrados de algunas cortes y los de los miembros de la Junta del Banco de la República.

El hecho de que algunos organismos hubieran resistido el asedio es una prueba de las bondades de su diseño institucional, pero muestra también la verticalidad de las personas que defendieron el orden. Varios profesionales sin la formación necesaria no aceptaron los ofrecimientos de entrar a la Junta del Banco de la República, y los directores nombrados por Uribe, profesionales capaces, cumplieron cabalmente con sus responsabilidades. Numerosos jueces y magistrados, en un medio minado y enrarecido, defendieron el orden jurídico. En esta materia, merece especial mención la Corte Constitucional, que le puso punto final al intento de perpetuarse en el poder.

En esta materia, otra vez, vale la pena repetir la frase del presidente Santos: “sólo los estúpidos no aprenden de la experiencia”. La reelección inmediata debe suprimirse de nuestro ordenamiento constitucional.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Armando Montenegro

AMLO

Fútbol y nación

Capitales y devaluaciones

La selección Colombia

Ituango