Por: Óscar Sevillano

No más procesos de paz

Es claro que, aunque Iván Márquez y Jesús Santrich hicieron parte de la mesa de negociación de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos, su mente no estaba puesta en la paz, al menos no del todo.

Lo anterior quedó demostrado en el video que hicieron para anunciar su regreso a los actos violentos, con la excusa de que el Estado no estaba cumpliendo lo pactado para que la organización que durante más de 50 años estuvo en la oposición armada se reincorporara.

No creo que para exigirle a la institucionalidad el debido cumplimiento de lo firmado sea necesario regresar a los secuestros, sembrado de minas antipersonas, pescas milagrosas, asesinatos, toma de poblaciones, etc., esta vez con una clara mezcla de narcotráfico y crimen organizado, dirigidos desde el país vecino con el beneplácito de Nicolás Maduro.

Lo anterior no es sino la excusa perfecta de mentes criminales a las que se les dio la oportunidad de vivir en un país sin armas, y la desperdiciaron por no querer soltar las enormes ganancias de la plata fácil. Es por esto que no se puede dar lugar a otro proceso de paz, mientras no exista voluntad total de Márquez y toda su banda de delincuentes para aceptar las normas que fija el Estado y someterse a ellas.

Apoyé el proceso de paz que permitió la reincorporación de las Farc y no me arrepiento de haberlo hecho, porque sentí que era necesario darle al país la esperanza de paz, pero no por esto se puede permitir que la burla cínica y descarada de personajes como Márquez, Santrich, el Paisa y Romaña haga de las suyas con los colombianos que de buena fe les dimos nuestro respaldo.

Es cierto que el Estado no ha sido eficiente en lo que tiene que ver con la implementación de los acuerdos. Se advirtió incluso antes de que estos se firmaran, para que el Gobierno de Juan Manuel Santos les diera paso a planes de choque que evitaran que la burocracia y los trámites lentos y paquidérmicos de las instituciones públicas no demoraran la llegada de proyectos a los territorios donde el conflicto armado se presentó con mayor intensidad; sin embargo, como es costumbre en nuestro país, no se escuchó la sugerencia y ahí tenemos el resultado.

Aun así, esto no puede ser la excusa perfecta para aliarse con otra guerrilla, utilizar el narcotráfico para financiarse y regresar al país a los actos violentos que tanto dolor han causado a millones de familias en municipios y veredas.

Es hora, entonces, de que las Fuerzas Militares y de Policía demuestren su capacidad operativa, tanto en inteligencia como en el terreno, para cuidar la vida de los colombianos. También es el momento para que el presidente Duque demuestre que puede cuidar de la paz hecha, evitando que Márquez y toda su banda de criminales seduzcan una vez más a quienes viven en los territorios que un día fueron del dominio de las Farc.

El primer mandatario debe trabajar en medio de una paz hecha, protegiéndola y pensando en enfrentar una guerra que se viene, por cuenta de mentes que nunca abandonaron las actividades ilegales.

No creo que haya espacio para más procesos de paz, al menos no por el momento. Es por esto que el Estado debe hacer uso de la fuerza para capturar y combatir a quienes buscan someter al país a una situación de violencia demencial, secuestrando, asesinando, reclutando menores, etc.

No, señor, por el momento, no más procesos de paz. Los colombianos no merecemos otra burla de Márquez, Santrich y compañía.

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