Por: Luis Fernando Montoya

No más violencia

“El que todo lo juzga fácil, encontrará dificultades”: Lao Tse.

Somos muchos los colombianos que hemos sido víctimas de la violencia que vivimos. De una u otra manera, infortunadamente volvimos a tener actos violentos que perjudican al fútbol colombiano y deterioran la imagen del país frente al mundo. Los hechos ocurridos en la ciudad de Medellín entre los ‘hinchas’ del Nacional en el partido frente al Once Caldas, y la agresión de algunos ‘hinchas’ de Millonarios al bus del Cali, que lesionaron a Juan Guillermo Domínguez, no es un atentado a un objeto material, sino a la vida, y esto es lo más maravilloso que nos ha dado Dios y nadie tiene el derecho de atentar contra ella.

Responsables de la violencia en el fútbol: considero que cada uno de los estamentos que tenemos que ver con este deporte, consciente o inconscientemente, nos convertimos en generadores de violencia.

Técnicos y cuerpos técnicos: muchas veces promueven la violencia, en el discurso agresivo, haciendo señalamientos (reales o imaginarios) de que le están robando o dañando el trabajo de la semana, a veces con gestos en el terreno de juego o en el banco desde donde dirigen y lo que expresan a través de los medios de comunicación masiva.

Árbitro: a veces es responsable porque se le escapa el partido de las manos, porque no puede hacer cumplir el reglamento y esto va construyendo brotes de violencia.

Periodistas: muchas veces incitan a la violencia o la refuerzan en algunos comentarios, tanto en los jugadores como en los aficionados.

Dirigentes: son los que toman las decisiones, son los que tiene el poder, entonces, si no tienen la capacidad como para la toma de decisiones, se llega a las consecuencias de violencia.

Aficionados: con la idea de “hay que ganar sea como sea”, las condiciones socio- culturales, las condiciones personales y los otros elementos que contribuyen a la violencia, se convierten en protagonistas importantes de esta problemática.

Futbolistas: son generadores de violencia de adentro con actitudes permanentes de apelar al golpe desleal, simulando faltas, reclamando airadamente para que el público se dé cuenta y haciendo gestos obscenos.

Es el momento para que las autoridades tomen las medidas necesarias y urgentes que contribuyan para que este flagelo no siga creciendo. Debe haber mayor control de la Policía, la pérdida de puntos del equipo local y judicializar a los infractores.

Para el Cali y en especial para Juan Guillermo Domínguez, mi voz de apoyo y una pronta recuperación.

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