Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 13 horas
Por: Tola y Maruja

No nos consta

— Oítes Tola, muy formal doña Lina invitarnos a la Semana Santa en vivo en el Palacio de Nariño.

— Es que Uribe dijo que no piensa salir a ninguna procesión porque no se quiere encontrar con alguno de los obispos que están contra la reeleción.

— Yo siendo Uribe armaría mi propia iglesia.

— No, Maruja, tampoco… Uribe ya dividió a los liberales a los conservadores y a la izquierda, no faltaría sino que divida a la Iglesia.

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— Prestá pues querida, leamos el viacrusis de la Semana Santa en vivo.

— Primera estación: Uribe condenado a la Presidencia.

— Por designio del Padre eterno, Uribe de Tarso (Antioquía) es el elegido para salvar al país. Algunos gentiles lo acusan de paramilitar, entre ellos la farisea Noemí.

— (Coro) Te adoramos Uribe y te bendecimos, que por tu santa cruz redimiste a Colombia.

— Segunda estación: Uribe carga con la cruz de ser el candidato paraco.

— En algunas regiones de Galilea los ciudadanos fueron constreñidos a votar por Uribe, a pesar de que las encuestas las ganaba Barrabás.

 — (Cántico) Por mí, señor, inclinas tu cuello a la sentencia…

— Tercera estación: Uribe es elegido por primera vez.

— Barrabás reconoce su derrota y declara que se alegra por él, pero que lo siente por la humanidad.

— Cuarta estación: Uribe modifica la madre.

 — La Torá, constitución judía y madre de todas las leyes, es negada por su hijo y sometida a un revolcón non sancto que le permita ser reelegido como mesías.

— Quinta estación: el cirineo ayuda a Uribe.

— Un cirineo de apellido Cepeda, miembro de los gentiles de la Corte Constitucional, ayuda a Uribe a cargar con la cruz de haber modificado un articulito de la Torá.

— Sexta estación: la Yidisverónica limpia el rostro de Uribe.

— En asamblea de los doctores de la Ley, la Yidisverónica vota el articulito salvador, mientras el apóstol Teodolindo niega tres veces al Señor.

— Séptima estación: Uribe es elegido por segunda vez.

— Barrabás vuelve a perder ante un Uribe arrollador, que ni siquiera asistió a los debates públicos.

— Octava estación: Uribe consuela a las hijas de Montería.

— Expulsadas del Partido de la Unción, Eleonora y Rocío, hijas de Berna y Salvatore, hijos de Fidel y Carlos, hijos todos de Pablo, lloran desconsoladas.

 — Novena estación: Uribe es elegido por tercera vez.

— Con una guerrilla como bajada del cielo, Uribe modifica de nuevo la Torá y se hace reelegir. Los sacerdotes del templo no lo apoyan, pero Uribe dice (con acento paisa): Vos populi vos Dei.

— Décima estación: Uribe es despojado de su investidura.

— Cuando prepara otro revolcón a la Torá para hacerse vitalicio, los doctores de la Ley despojan a Uribe de sus investiduras: el sombrero y el poncho.

— Undécima estación: Uribe es clavado en la Corte Penal Internacional.

— Abandonado por sus apóstoles, Uribe es crucificado en el monte de los Olivos Saldañas en medio de Job y la Mechuda. A sus pies llora Karina.

— Duodécima estación: Uribe muere en la cruz de su destino.

— Oscurecido el cielo por la recesión, iluminado su divino rostro por los truenos de una guerrilla que creía acabada y los fogonazos de unos paracos renacientes, Uribe exclama mirando a las alturas: Obama, ¿por qué me has abandonado?

— Décimo tercera estación: Uribe es bajado del poder.

— José Obdulio de Arimatea reclama los despojos de Uribe y les da sepultura (en ese momento no se usaba decir: cristiana sepultura).

— Décimo cuarta estación: Uribe es puesto en el santo sepulcro.

— Tapada con una roca como de derrumbe de Invías, la tumba de Uribe se ilumina cuando resucita más joven, más anticomunista y más cargado de tigre… La multitud exclama: ¡Hosanna Uribito!

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