Por: Tola y Maruja

No nos consta..

— Oites Maruja, gracias por acompañarme a cambiar este dólar antes de que baje más de precio.

— Pensalo bien, Tola… Yo siendo vos, no saldría de ese dólar… Cambiar un dólar de la suerte te puede salar… ¿O es que no te ha traído suerte?

— Pues, qué te dijera Maruja… En cierta manera, sí… Dicen que si uno mantiene un dólar doblado en la cartera nunca le falta plata en la cartera.

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— ¿Qué le estará pasando al dólar que no levanta cabeza?

— Quién sabe… Ayer me llamó la nieta mía, Cindy Rosalba… ¿Te acordás de ella?

— Claro, la que vive en Estados Unidos.

— En Kentukys… Cuenta Cindycita que anda tan caído el dólar que hay partes en la USA donde no lo reciben.

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— ¿Y es cierto vos Tola que la recesión de los gringos nos va afectar a todos?

— Pues claro… El precio de la comida va parriba que se las boga… ¿Te acordás Maruja que el cilantro lo encimaban? Ya no: hay que comprarlo por aparte. ¡Adiós ñapa!

— Es que la comida no tiene arrimadero… Antier estuve mercando en Paloquemao y cuando me dijeron el precio de la cebolla, me hizo llorar… Me alcanzó tan poquito la plata, que el gamincito que me cargaba el costal me tuvo que ajustar pal bus.

— Te digo enteramente Maruja que de seguir la comida tan cara, va a ser una bendición del cielo tener hijas anoréxicas.

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— No me has contado Tola es a qué se dedica tu nieta en Kentukys.

— Ella trabaja en una cosa que termina en “triz”… No me acuerdo si institutriz o meretriz.

— Yo no me veo viviendo en Estados Unidos… Eh, qué pereza uno por allá.

— Depende Maruja de dónde viva uno… Dicen que las cárceles gringas son la machera… Por eso es que los colombianos prefieren una celda en Estados Unidos a un salario mínimo en Colombia.

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— Pero el guerrillero Simón Trinidá habla pestes de las cárceles gringas: que únicamente le dan una hora de sol al mes, y que tiro por lapo está nublado.

— Tan bueno pa él que ahorra en antisolar.

— En cambio el nieto mío, Juaquín Estiven, anda güete en una cárcel de Nueva Yersi.

— ¿Estiven sigue encanao?

— Acordate que a Estivencito lo condenaron a dos cadenas perpetuas y que entre todos le pusimos un abogao muy bueno y logró que se las rebajaran a una.

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— Con razón el paraco Macaco quiere que se lo lleven ligerito pa una cárcel gringa.

— Pero se fregó porque la justicia colombiana quiere que primero cuente aquí todo.

— ¿Cuente? Jua, jua… Me río de Janeiro… Hoy en día con tanta publicadera de libros personales ya nadie quiere ser sincero en las conversaciones porque guardan las mejores cosas pal libro.

— Muy cierto: dicen que con Clara Rojas no se puede hablar porque es callada callada, dejando anécdotas pal libro.

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— Hablando de cárceles, ¿cómo va la colonia parlamentaria paisa en La Picota?

— Quizque muy bien: que a todo parapolítico antioqueño que llega nuevo lo reciben con para-papayera y collar de arepas.

— Lo que me preocupa Maruja de todo esto es que a las colonias paisas les encanta ser las más numerosas.

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— Ve Tola, ¿verdá que el reloj fino del difunto guerrillero Raúl Reyes resultó chiviado?

— ¡Avi María!… La Fiscalía lo revisó bien y pillaron un detalle: decía Roles con “s”.

— Pobre Raúl, ahora se viene a descubrir que hasta la ideología que tenía también era chiviada.

— ¿Chiviada?

— Raúl era maoísta… De Mao… O sea ideología Made in China.

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