Por: Uriel Ortiz Soto

¡No satanizar los cultivos ilícitos!

Considero que la decisión del presidente Santos de presentar al Congreso un proyecto de ley con el fin de que los pequeños cultivadores de ilícitos no vayan a la cárcel, me parece, es acertada y el primer paso para entrar en un proceso de legalización que tarde que temprano tendrá que darse.

El querer someter en primera instancia a los pequeños cultivadores e industrializadores de cultivos ilícitos bajo el imperio de la ley considero que no es el camino adecuado, primero deben agotarse otras instancias, como la permisibilidad en menor grado, el diálogo persuasivo y remunerado, entre otras alternativas.

Si agotada esta primera etapa insisten en el delito de cultivar y promover ilícitos al por mayor, desde luego, habría que aplicarles la ley, pero sobre unas normas claras y precisas para cada caso en particular, no se puede de la noche a la mañana sorprenderlos con programas represivos sin haberlos escuchado y ofrecido alternativas, que les permitan vivir tranquilamente con sus familias.

No hay que demeritar los esfuerzos de nuestras autoridades, que están empeñadas en una lucha sin cuartel, para erradicar de nuestro medio el consumo de las drogas heroicas, especialmente dentro de la población juvenil, pero es bueno aclarar que no solamente de coca, marihuana y heroína se vive, puesto que existen otras similares que nuestras autoridades no han logrado identificar plenamente, pero que están en su furor especialmente en colegios y universidades, por su fácil consecución y bajo precio.

Seguir luchando contra los cultivos ilícitos de coca, marihuana y heroína es perder el tiempo, puesto que no son los únicos cultivos ilícitos que existen: la naturaleza es pródiga en proporcionar muchos de ellos que se consiguen a la vuelta de la esquina y se preparan artesanalmente sin mayores contratiempos.

Me permito señalar cuatro de ellos:

1. El cacao sabanero o borrachero, se consigue a orillas de las carreteras y es de donde se extrae la llamada escopolamina o burundanga, utilizada por los delincuentes y atracadores para adormilar a sus víctimas.

2. El barbasco: tiene efectos tóxicos especialmente para la pesca, sin embargo, cuando los humanos lo consumen en jugos, produce efectos bipolares de alta y baja autoestima.

3. Los hongos producto de los estiércoles del ganado, al ingerirlos son altamente tóxicos y causan somnolencia, pero lo más grave es que cuando su consumo es frecuente afecta la visión.

4. Los cientos de drogas sintéticas que están en su furor, son vendidas en muchas farmacias sin formula médica, muchas de ellas producen efectos tan adversos que fácilmente llevan al consumidor a un estado de depresión tal que fácilmente le produce la muerte.

Sobre producción, industrialización y consumo de cultivos ilícitos, tanto el gobierno de los Estados Unidos como el nuestro están dando pasos de ciego; ninguno ha querido entender que el problema tiene una dimensión social de incalculables consecuencias, lamentablemente manejado por la batuta de los poderosos narcotraficantes, muchos de ellos vinculados de diferentes maneras a las fuentes de poder, que les permiten manejar el negocio a su acomodo, sin exponerse a situaciones difíciles.

En consecuencia, tanto para cultivadores, industrializadores y comercializadores, se debe estructurar un programa de concientización que les permita cambiar de actividad, pero vinculándolos a un proyecto productivo posconflicto para vivir dignamente.

Hay que ser conscientes de que la mayoría de los pequeños cultivadores de ilícitos son campesinos que han tenido que abandonar sus tierras por falta de apoyo de gobierno, o en calidad de desplazados, por lo tanto es inhumano darles de primera mano tratamiento delincuencial, sin antes haberlos escuchado y sometido a un procesos de concientización remunerada.

Le queda pues al ministro del Posconflicto estructurar proyectos que sean viables, tengan mercado asegurado, pero antes que eso, haber agotado la vía del diálogo con programas de motivación y concientización remunerada, que, a decir vedad, resultaría más económica que entrar de una vez a la parte represiva, puesto que son pequeños y medianos productores que han padecido los rigores del abandono del Estado y de la violencia paramilitar o guerrillera.

urielos@telmex.net.co 

 

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