Por: Cartas de los lectores

No sólo es el fútbol

En estos días he escuchado con detenimiento y cierto desconcierto que han dedicado varios minutos en noticieros nacionales al lío que hubo por el juego Millonarios-Quindío,...

En estos días he escuchado con detenimiento y cierto desconcierto que han dedicado varios minutos en noticieros nacionales al lío que hubo por el juego Millonarios-Quindío, en el que el presidente del Deportes Quindío, por no pagarles los tres meses de sueldo que les adeuda a los jugadores profesionales, prefirió enviar un grupo de jovencitos inexpertos a El Campín, en donde ya sabemos todos lo que pasó. Ha hablado hasta el ministro del Interior, Vargas Lleras, y dijo enfáticamente, como estoy de acuerdo debe ser, que les daba 15 días de plazo a los directivos para que se pusieran al día en el pago justo de los salarios de estos trabajadores, y eso lo aplaudo porque así debe ser.

Pero lo que me indigna es que a nivel nacional todos los hospitales públicos, creo que sin excepción, tienen a sus trabajadores adeudándoles tres, cuatro, incluso hasta seis y ocho meses de sueldo. Y eso no es de ahora. Médicos, enfermeras, auxiliares y todo el resto de los que trabajamos en salud, incluyendo los camilleros, los del aseo, somos personas que tenemos un único empleo, madres cabeza de familia, padres responsables de mantener una familia. Llevamos en esta crisis varios años y hasta ahora no he visto a ningún ministro manifestarse. Nada. Absoluto silencio.

Bien por los jugadores de fútbol, al menos tienen apoyo a nivel nacional en radio y ministros que salen a protestar. La salud y los trabajadores estamos en un nivel inferior o no tenemos derechos. A nadie le ha importado. Ojalá que alguien haga algo por la salud en Colombia.

 Ramiro E. Concha. Palmira.

 

De Tomás Uribe

El Espectador registra que Ignacio Rodríguez fue extraditado en febrero de este año. Si no estoy mal, fue extraditado en 2006, por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Tampoco es cierto que para la época que conocimos a Ignacio Rodríguez no supiéramos de sus antecedentes; sencillamente no tenía antecedentes. Era un muchacho de la sociedad samaria sobre quien no había duda. Tenía una empresa de artesanías en coco llamada Art Coco. Valga la pena anotar que esta empresa era apoyada por el programa Aid to Artisans del Usaid. Fue proveedor nuestro de SalvArte, como públicamente lo reconocimos. Aparte de esta relación comercial transparente y sana, y de haber coincidido en un paseo con él y con otras 20 personas en el Parque Tayrona, no tuvimos otro contacto alguno.

Lo que hay es un paramilitar que desde la cárcel falta a la verdad, por ejemplo endilgándonos fiestas a las que no asistimos y achacándonos haber preguntado por otros criminales cuya existencia no conocemos. A propósito, nunca conocimos al Canoso y nos vinimos a enterar de su existencia a raíz de estas declaraciones.

 Tomás Uribe Moreno. Bogotá.

 

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