Por: Carolina Botero Cabrera

No solo tenemos pumas, tenemos “super pumas”

Años después del escándalo de las “chuzadas” constatamos que la reforma legal a la interceptación de comunicaciones se hizo pensando en los cables de cocodrilo con que se chuzaban los teléfonos fijos y no en Internet.

Las filtraciones de Hacking Team permitieron dimensionar que la capacidad de vigilancia en Colombia es mayor de lo que creíamos y ahora lo comprobamos con dos informes sobre tecnologías de vigilancia que publicó la ONG británica Privacy International*.

Colombia ha desarrollado un sistema de vigilancia de comunicaciones poco transparente y sin controles, ahora sabemos que también tienen capacidad de interceptación de comunicaciones a objetivos seleccionados que va más allá de PUMA (hablan de “Super PUMA” y presentan al desconocido SIGD de la DIPOL). Pero quizá lo que más sorprende es constatar que esas plataformas pueden también hacer vigilancia masiva. Es decir, preocupa comprobar que la tecnología va más allá de la vigilancia excepcional, selectiva y acotada a unos fines (que es la legal) y de repente las revelaciones de Snowden, que para los colombianos eran lejanas y de ciencia ficción, se materializan y abren discusiones sobre legalidad y sobre la urgencia de adoptar medidas.

De otra parte, si la Corte hubiera conocido esa capacidad cuando analizó la constitucionalidad de la ley de inteligencia ¿habría fallado igual? Pareciera que aunque durante la revisión constitucional, varios académicos, ONG y entes del Estado (como la Defensoría del Pueblo) advirtieron problemas, el análisis de la Corte fue pensando en “pinzas de cocodrilo” más que en las actuales capacidades tecnológicas. Por ejemplo, ¿se sostendría su decisión sobre la legalidad del ambiguo “monitoreo del espectro electromagnético” si hubiera sabido que no se trata solo de navegar por lo que la gente dice por ahí (como quien oye en el aire) sino que pueden cruzar importantes volúmenes de información para seleccionar, individualizar y perfilar en forma muy precisa a las personas? La Corte dijo que cuando se individualiza no se puede hablar de monitoreo, pero las capacidades lo permiten y sin controles ni transparencia sobre estas actividades no hay forma de vigilar al vigilante para evitar abusos.

* Por Fundación Karisma soy parte de la red de aliados de esa ONG

 

 

 

 

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Carolina Botero Cabrera

Celulares y aulas, ¿prohibir para prevenir?

Recuperando un museo

¡No me obliguen a usar apps!

Tecnología en elecciones, un juego infantil